El viejo Marrakech (la Medina)

Aquí hablaremos sobre todo lo que se encuentra dentro de la Medina, es decir, dentro de las antiguas murallas, la parte vieja de Marrakech (excepto la plaza y los zocos de los cuales ya hemos hablado en la entrada anterior). Esta zona es la más histórica, bonita e importante de la ciudad, y es recomendable no dejar de visitar los lugares que voy a comentar ahora:

 

MINARETE DE LA KUTUBÍA

Aunque no se puede visitar la mezquita (a no ser que seas musulmán), su imponente minarete del s.XII y de 70 metros de altura, puede divisarse desde cualquier punto elevado de Marrakech (es el punto más alto y está prohibido construir por encima de su altura) y, al igual que la plaza, saldrás a él cada dos por tres cuando te muevas por la ciudad. A escasos 200 metros de la plaza, sus vistas y su zona ajardinada son estupendas para pasear, relajarse y disfrutar, alejado del ruidoso ajetreo de Yamaa El-Fna.

minarete kutubia

Si el minarete te resulta familiar, sí, estás en lo cierto, fue el modelo a seguir para construir la famosa Giralda de Sevilla.

 

MADRAZA ALI BEN YOUSSEF

Ya había leído que era complicado llegar a la que en su día fue la mayor escuela coránica del norte de África, a través de los zocos; pero uno que es cabezón y le gustan los retos pensó: “bahhh, zocos a mi, que tengo acabado primero de boy scout y la orientación de un zorro pardo”; así que allá nos fuimos en plan aventurero cruzando la medina. Cuando llevábamos un rato y creía que estábamos cerca, le pregunté a un viejo que estaba parado en una esquina:

– Disculpe, ¿la madraza?

– Si, estás muy cerca, métete por ese callejón. Dijo el amable vejete.

Le di las gracias y le hice caso, pero como 200 metros más adelante, vuelve a aparecer el viejo apoyado en una esquina (¿cómo llegó hasta aquí sin haberlo visto pasar?).

– Por aquí, por aquí… nos dijo el “amable” caballero.

Y aunque me daba la sensación de que nos estaba alejando de la madraza, le hicimos caso, al fin y al cabo él era de aquí. A otros escasos 200 metros, vuelve a aparecer el anciano por delante de nosotros (¿pero qué brujería es esta?¿cómo hace para adelantarnos sin ser visto y a paso de gacela?).

– Por ahí no, por aquí…nos dice.

Yo que ya estaba con la mosca detrás de la oreja le dije que queríamos llegar a la madraza, a lo que me suelta:

– Sí, os enseño mi tienda y luego la madraza.

La madre que lo parió, cómo nos estaba liando el cabrón, todo para vendernos unas babuchas; total que pasamos de lo que nos dijo y nos fuimos en dirección contraria y al cabo de 2 minutos lo vemos pasar agazapado de paquete en una moto y tapándose la cara para que no lo viéramos (así es como nos iba adelantando cada dos por tres, parando a motoristas y subiéndose detrás). Cuando aparece apoyado más adelante en una esquina las risas ya fueron de órdago:

– Por aquí, por aquí. Nos repite incansable el viejo.

Y esta vez sí que se dio cuenta que íbamos a pasar olímpicamente de él y cesó en su empeño; pero nos mareó tanto que ya no sabíamos ni donde estábamos, y al salir de los zocos y enseñarle a un chaval el mapa de Marrakech para que nos dijera en qué lugar exacto nos encontrábamos, resulta que tanto dar vueltas, nos habíamos salido de la muralla y de lo que marcaba el mapa, y el chico, que se encogía de hombros, no fue capaz de indicarnos dónde carallo estábamos. Ese día desistimos de visitar la madraza, ya que nos habíamos alejado bastante (maldito viejo), pero al día siguiente volvimos ya tomando unas cuantas referencias, sin adentrarnos tanto en los zocos y sin preguntar a nadie.

madraza ali ben youssef

BRICONSEJO: la madraza abre de 9 a 18 y es complicado llegar a ella a través de los zocos, no hagáis como nosotros (a veces es mejor dando un rodeo sin meterse de lleno en la medina).

 

Una vez llegamos (un día después), alegrón del gordo, no sólo por llegar sino porque la visita merece mucho la pena. Construida en el s.XIV en estilo arábigoandaluz, su patio principal, sus balcones y las celdas de los estudiantes con sus pequeños patios interiores, hacen de este lugar algo indispensable en Marrakech. La decoración de la madraza no desmerece en absoluto el de las grandes mezquitas del mundo árabe y cada detalle merece ser observado con detenimiento.

madraza ali ben youssef

En una de las 132 celdas que tiene, se puede ver una recreación de cómo sería antiguamente la vida del escolar: un colchón, un pupitre y un hornillo; vida austera para los más de 900 estudiantes que albergaba esta escuela hasta el año 1962.

madraza ali ben youssef

BRICONSEJO: si estás poco tiempo en Marrakech y no sabes qué visitar, esta es, bajo mi punto de vista, la visita imprescindible de la ciudad.

 

PALACIO DE LA BAHÍA

El mismo día que nos perdimos buscando la madraza, como habíamos salido relativamente cerca del barrio de la Casba, cambiamos planes y fuimos a visitar este maravilloso palacio del s.XIX, de espléndidos patios típicamente árabes: con sus fuentes, sus naranjos, su decoración, sus estancias alrededor, el espectacular trabajo de la madera, las celosías de colores… Desde mi punto de vista, una visita más que recomendable en la ciudad, rivalizando en interés con la madraza. Sólo se puede visitar parte del palacio, ya que todavía es usado por el rey de Marruecos para recibir a sus invitados.

palacio de la bahia

BRICONSEJO: dicen que es el lugar más visitado de Marrakech, así que tened paciencia con las excursiones organizadas que os encontraréis en vuestra visita.

 

PALACIO EL BADI

Siguiendo en el barrio de la Casba (el antiguo barrio real, al sur de la ciudad), y muy cerquita del anterior Palacio de la Bahía, nos encontramos estas ruinas palaciegas con un inmenso patio central y las estancias completamente vacías y saqueadas. Sin embargo, la tranquilidad del lugar y las vistas desde sus murallas, hacen de esta una agradable visita. Con un poco de imaginación, no es difícil imaginar las pasadas glorias de este palacio que fue considerado en su época la “maravilla del mundo árabe”.

palacio el badi

BRICONSEJO: muy espectaculares son tanto las vistas desde la muralla como los nidos de cigüeñas en lo alto de las paredes (buscadlos porque encontraréis muchos).

palacio el badi

Muy cerquita del Palacio el Badi, se encuentra la Plaza des Ferbantiers, un lugar tremendamente agradable para hacer un descanso y tomarse algo en alguna de sus numerosas terrazas (los precios son de risa). Muy cerca de esta plaza, y en dirección al Palacio de la Bahía, también existe un cementerio judío muy interesante que se puede visitar (sobornando un poquito al guardia).

plaza ferbantiers

TUMBAS SAADÍES

Al lado de la Plaza des Ferbantiers y del Palacio el Badi, nos encontramos este conjunto funerario descubierto en 1917. Los sultanes saadíes, enriquecidos por el comercio y los éxitos militares, construyeron aquí sus sepulcros para el descanso eterno de sus almas. Mausoleos dignos de reyes en salas espectacularmente ornamentadas que no nos dejarán indiferente (destaca la de las 12 columnas en mármol blanco). Recorrer sus jardines y sus estancias es un lujo para los sentidos.

tumbas saadies

BRICONSEJO: la entrada es muy pequeña y a través de un estrecho callejón, ya que fue ocultada por las dinastías posteriores (intentando borrar el recuerdo de los Saadíes); si no hay cola (que suele haberla), la mejor forma de encontrar la entrada es seguir los muros de la Mezquita de la Casba.

tumbas saadies

Muy cerquita de las Tumbas Saadíes tenemos una de las maravillas de las murallas de Marrakech: la puerta Bab Agnaou, del s.XII, con un precioso bajorrelieve que va cambiando de color según la hora del día. Vale la pena acercarse para verla, pues era la entrada oficial al barrio real de la Casba.

puerta bab agnaou

 

Continúa en: “el nuevo Marrakech (extramuros)”

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