Qué ver en Varsovia 3 (el barrio judío)

Después de haber analizado el centro histórico y la “Varsovia moderna” en las dos anteriores entradas, vamos a centrarnos en otra parte de la capital polaca enormemente atrayente y en donde se sitúan varios de los mejores museos de la ciudad (a mi juicio, que no es mucho); nos referimos al barrio judío de Varsovia.

 

Como era nuestro último día en la capital polaca, necesitábamos dejar las mochilas en algún sitio (el apartamento no era una opción), así que nos acercamos a la estación de tren, que tiene unas taquillas estupendas y de todos los tamaños, para guardar pertenencias. Además como nos iríamos de Varsovia en tren, nos iba que ni pintado.

 

BRICONSEJO: las taquillas de la estación sólo aceptan monedas, así que si vas a dejar tu equipaje allí, mejor que tengas algún zloty que no sea en billete.

 

De la estación nos dirigimos en metro al antiguo barrio judío (aunque se puede ir perfectamente andando, ya que está a una o dos paradas), lo que durante la II Guerra Mundial fue el gueto judío de Varsovia. La razón por la que la gran mayoría de edificios son “modernos” (bloques de hormigón de apartamentos al estilo comunista), es porque el gueto fue totalmente arrasado en el año 1943 por los nazis.

 

Dentro de lo que era al área del gueto (donde vivía apiñado casi medio millón de judíos, el 35% de la población de Varsovia), tenemos diferentes puntos de muchísimo interés y de los que os voy a ir hablando en el orden en el que yo los visité.

 

Museo del Levantamiento de Varsovia

La mejor manera de llegar al Museo del Levantamiento de Varsovia es cogiendo un metro hasta la estación Rondo Daszynskiego, y desde allí andando, son menos de 5 minutos.  Este museo, para mi el mejor de Varsovia, está dedicado a uno de los hechos capitales de Polonia y de la II Guerra Mundial, así que mejor vamos a explicar un poco de qué se trata:

museo levantamiento varsovia

  • ¿Qué fue el levantamiento de Varsovia?

A mediados de 1944, la resistencia polaca fue consciente del desgaste del ejército nazi en el frente oriental, así como de la cercanía del ejército soviético a la ciudad. Hitler ordenó reducir la ciudad a cenizas mientras se batían en retirada; por lo que, bajo esta circunstancia, los pocos polacos que podían combatir organizaron a la desesperada un alzamiento armado contando con la población civil.  Este alzamiento está considerado la mayor rebelión contra la Alemania de Hitler en toda la II Guerra Mundial.

museo levantamiento varsovia

Contando con escasos medios y teniendo en cuenta que los soviéticos estaban a pocos kilómetros, los polacos prestaron batalla en cada calle y en cada rincón de Varsovia. El poderío y la crueldad del ejército y la aviación alemana no dieron tregua durante 2 meses; Hitler quería ver esa ciudad totalmente arrasada (incluso se dio la orden de prohibir hacer prisioneros; todos los polacos debían ser ejecutados, ningún edificio debía quedar en pie). Sin embargo, Stalin, en vez de continuar su avance, en un movimiento con el que se ganaría el odio de los varsovianos, decidió parar sus tropas y dejar a los alemanes destruir la ciudad mientras se retiraban. Sus intenciones eran claras: una Polonia debilitada sería mucho más fácil de dominar (aunque la excusa fue la carencia de provisiones). Y así fue, como nuevamente, los polacos fueron abandonados a su suerte y Varsovia totalmente reducida a escombros.

museo levantamiento varsovia

Más de 250.000 polacos fueron ejecutados (menos del 15% eran soldados) y el 90% de la ciudad quedó en ruinas. Los pocos que pudieron sobrevivir a la masacre lo hicieron usando las cloacas de la ciudad para escapar (antigua vía de comunicación de la resistencia). Este hecho, de coraje extremo y desesperado, sería utilizado como un ejemplo de resistencia nacional al invasor, y será uno de los pilares sobre el que se erija la resistencia al dominio soviético en un futuro.

museo levantamiento varsovia

  • El museo

Pues bien, en este museo se narra y documenta este hecho histórico de capital importancia para los polacos. Tres plantas cargadas de información, documentos gráficos, escritos, archivos… todo de manera tremendamente didáctica e interactiva, intentando recrear el ambiente bélico de la Varsovia de 1944. En el recorrido por este museo sentirás tanto la desesperación de los polacos oprimidos por el ejército nazi, como su inicial rabia y esperanza con el levantamiento, así como su posterior frustración y devastación por parte de los alemanes. Réplicas de armamento, placas originales, fotografías históricas, mapas, sonidos reales y hasta la réplica de un bombardero. Sin duda, una visita imprescindible en Varsovia.

museo levantamiento varsovia

BRICONSEJO: la visita a este museo es algo que no te puedes perder bajo ningún concepto. Reserva un mínimo de 2 horas para verlo con calma. De lo mejorcito que tiene Varsovia.

museo levantamiento varsovia

 

Umschlagplatz

Una vez salimos del museo del levantamiento, atravesamos andando todo lo que antiguamente era el espacio del gueto. Hoy en día, edificios modernos de oficinas y barrios residenciales al más puro estilo “comunista”.  Nos saltamos, por falta de tiempo, uno de los lugares que también tenía ganas de visitar: el cementerio judío; y nos dirigimos directamente a Umschlagplatz.

Umschlagplatz

Umschlagplatz era una antigua terminal de ferrocarril, desde la que se enviaba a los judíos del gueto al campo de exterminio de Treblinka. Hoy, su lugar lo ocupa un monumento conmemorativo de mármol, donde están grabados más de 3.000 nombres de judíos. Sin duda una lugar con un significado muy especial para la comunidad.

Umschlagplatz

BRICONSEJO: vete bien atento, ya que es un espacio semicerrado que simula un antiguo vagón de tren, por lo que es fácil que te lo pases por alto si no te fijas.

 

Monumento a los Héroes del Gueto y Museo de la Historia de los Judíos Polacos

Muy cerquita de Umschlagplatz, nos encontramos con un precioso parquecito con una llamativa plaza y un modernísimo edificio. Es el lugar conmemorativo a los héroes del gueto y el edificio es el museo del pueblo judío de Polonia. El monumento conmemora el levantamiento del gueto en 1943 (exactamente un año antes que el levantamiento de la ciudad), en el que perecieron más de 10.000 judíos en un inútil intento por escapar de los envíos de niños, mujeres y hombres al horror de Treblinka. Exactamente igual que pasaría con el Levantamiento de Varsovia un año después, los judíos que quedaban fueron exterminados y el gueto reducido a cenizas. Este memorial es un homenaje a aquellos héroes anónimos que intentaron lo imposible.

monumento heroes del gueto

Al otro lado del parque (justo detrás del museo), otro monumento conmemorativo, esta vez a Willy Brandt, el canciller alemán que visitó Varsovia en 1970 y se arrodilló en este lugar en señal de penitencia por los crímenes de la Alemania nazi.

monumento willy brandt

Justo en el centro del parque, un moderno edificio alberga el Museo de la Historia de los Judíos Polacos. Nuevamente bajo mi punto de vista, el segundo mejor museo de la ciudad. Es un museo completamente interactivo que nos muestra los más de 1.000 años del pueblo judío en Polonia.

museo pueblo judio

BRICONSEJO: muy recomendable la audioguía para no perderse nada. Aunque a priori pueda parecer que no te interesa en absoluto lo que contiene este museo, te aseguro que nadie saldrá decepcionado de aquí.

museo pueblo judio

Como teníamos un tren reservado para ir a Wroclaw y el tiempo se nos echaba encima, decidimos acabar nuestra visita por el gueto para poner rumbo a la estación de trenes, no sin antes ocurrirnos una última anécdota que me gustaría comentar con vosotros. Cerca de la estación, en las inmediaciones del Palacio de Ciencias, una chica muy joven y muy guapa, con un escueto vestido, estaba revolviendo en su bolso y justo cuando llegamos a su altura se le cayó un consolador rosa de un tamaño bastante considerable justo a nuestros pies. La verdad que esto se habría quedado en una anécdota si no fuera por el hecho de que tanto en Cracovia como en Varsovia, nos dimos cuenta de la gran cantidad de mujeres jóvenes que hay ejerciendo la prostitución por las calles. A cualquier hora y sin llamar mucho la atención, pero ahí están. No os preocupéis, no genera ningún tipo de problema (a priori), pero sí me gustaría puntualizar que jamás se debe participar de la explotación sexual de las mujeres; sólo así se acabará con esa lacra.

 

Y ahora sí, ya estábamos en otro tren dispuestos a conocer una nueva ciudad. Nuestro destino: Wroclaw.

 

 

Continúa en: qué ver en Wroclaw

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