La barrera del idioma

Vamos a hablar sobre un tema que causa pánico a la inmensa mayoría de los viajeros (amateurs y no tan amateurs), el problema de viajar a un país sin hablar el idioma (y a lo mejor ni el inglés). En mi caso, yo sólo hablo a la perfección un idioma: castellano (bueno, lo de a la perfección es un decir, no es que sea Cervantes precisamente); me hago entender y entiendo perfectamente en otro: portugués (hablar gallego y ser hijo de portugués me ha ayudado enormemente a esto, lo confieso), excepto si eres un marinero brasileño que se ha bebido 2 litros de caipirinha, entonces estoy jodido; y soy capaz de sobrevivir a base de frases y conversaciones poco complicadas en otro: inglés. Respecto al inglés, tengo un nivel que yo denomino: de supervivencia, es decir, soy capaz de decir cosas básicas, preguntar direcciones y mantener conversaciones con niños de 5 años, pero si me metéis en una conversación de adultos, en la cual se habla relativamente rápido y hay que dar opiniones sobre temas concretos, veréis a alguien con cara de poker respondiendo a todo: ajá, ajá, ajá… Ya me pueden decir: “te gustaría perderte en la selva y que te devorase una tribu de pigmeos?”, que yo: “ajá…”.

 

Con este bagaje lingüístico y como soy un auténtico temerario, yo voy a donde haga falta ir; reconozco que para mi, lo del idioma, no ha sido nunca un problema, quizás porque he nacido sin eso que se llama vergüenza. Soy un maestro en el idioma universal: el de los signos (aunque cuidado con esto, me he dado cuenta que los signos que se utilizan no son siempre los mismos en algunos países; habéis visto alguna vez a un indio decir “no” con la cabeza?, me volví loco los primeros días hasta que entendí que aquel gesto era un “no”). El único inconveniente que tendréis cuando no habléis el idioma es el tiempo que perderéis en intentar expresar algo que hablándolo tardaríais 5 segundos, ¿pero estáis de viaje no?, tomároslo con calma. Aún así os dejo una serie de trucos que he usado varias veces en países cuyo idioma desconocía y que no hablaban inglés (como China o Rusia, por ejemplo); a uno de los pocos chinos que me encontré que hablaba castellano le pregunté que cómo era posible que la mayoría de los chinos no hablasen algo de inglés; ¿sabéis qué me contestó?: “nosotros somos más, aprended vosotros chino” (¡¡¡¡ouuuu yeaaahhhh!!!!).

 

Ahí os van unos cuantos consejos para romper esa “barrera del idioma”:

  • Antes de intentar hablar con alguien en un idioma desconocido, pregúntale si habla castellano (recordad que somos la segunda lengua en extensión y la tercera en uso). En Turquía pasé 5 minutos chapurreando inglés con un tío que resultó ser de Murcia…
  • Aprende a decir las 3 palabras mágicas que te abrirán muchas puertas en el idioma autóctono: hola, adiós y gracias (y la expresión “señor agente, juro que eso no es mío”; que va, esto en realidad no es tan útil, sólo lo he usado una vez con un consolador que… bahhh no es interesante). Los nativos agradecen muchísimo que uses palabras en su idioma, aunque sean palabras sueltas, y esas 3 pueden conseguirte un mejor trato o un mejor precio en una compra.
  • Come en sitios donde se vea el menú. Ya sea en la carta por medio de fotos o en un buffet libre, así sólo tendrás que señalar lo que quieres comer, en plan “Yo Tarzán, tú Jane”.
  • Lleva las direcciones escritas en su idioma. Tanto la de tu hotel como las de los sitios que quieras visitar; es útil para los taxistas o también por si te pierdes., para señalar una dirección sólo hace falta un dedo. Si no tienes dedos haber elegido muerte.
  • Si tienes datos o wifi, el google translate o cualquier traductor instantáneo te puede ayudar mucho. Aunque hay que arriesgarse a escribir “hola, quería una habitación” y que te lo traduzca por un “hola, me vende un camello”, en algún momento estas aplicaciones pueden ser muy útiles.
  • Utiliza a los bilingües. Si estás intentando comunicarte con alguien que no habla tu idioma, pregunta a la gente que hay alrededor, porque a lo mejor hay alguien que hable español o inglés cerca y te ayude como traductor; a veces hasta se ofrecen.
  • Que no te de vergüenza crear una cola mientras intentas hacerte entender. Si tienen prisa que esperen, tú vas ahí a dejarte tu dinero en su país, ellos también tienen que poner de su parte.
  • Paciencia, paciencia y paciencia. Hacerse entender sin hablar el idioma requiere tiempo y mímica, tómatelo como un reto, lo importante es que quede claro lo que quieras decir y entiendas bien lo que te están diciendo.

 

En conclusión, si esperas a hablar mínimamente un idioma para viajar a un país, no irás nunca. Pierde el miedo a esa barrera y viaja; a veces la mejor manera de aprender a nadar es tirarse a la piscina (primero mira que haya un socorrista cerca, no vaya a ser). No te pierdas el placer de hablar con los lugareños, pues ellos te enseñarán más que ninguna guía, blog o youtuber, sobre el país que visitas; y será, sin duda, la mejor experiencia de viaje. Verás que al final, los problemas son menos de los que te imaginas; un poco de salero, cara dura y una sonrisa permanente, y el idioma pasa a ser algo completamente secundario.

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