Miguel Ángel Cajigal, creador de El Barroquista

Hoy en locoviaje tenemos el placer de contar con la presencia de una persona culta y letrada (no como yo). Su nombre es Miguel Ángel Cajigal, licenciado en Historia del Arte y webmaster de la, cada vez más conocida, web El Barroquista. Aunque su web se centra fundamentalmente en el arte del barroco, su espectro es muchísimo más amplio y no sólo abarca otros períodos artísticos, sino también diferentes temáticas que influyen en el arte: desde la ciencia hasta la política y, como no, los viajes; porque ya sabemos que todo buen amante del arte que se precie debe viajar.

 

  • Miguel Ángel, ¿qué fue lo que te movió a abrir la web y qué esperas de ella?

Antes de abrir la página llevaba tiempo queriendo tener un espacio en Internet para hacer algo de divulgación, pero no acababa de acertar con la orientación y el tema más apropiado. Tenía mucha experiencia previa, porque había sido redactor de textos divulgativos y administrador en foros de temática histórica, pero no me lancé a montar una web hasta que un día, de golpe, se me vino la idea de El Barroquista. El nombre que se me ocurrió me gustaba y el barroco es la época que más domino así que tiré para adelante con ella. Pero podría haber sido cualquier otra época, desde el Imperio Romano (mi otro gran vicio histórico) hasta el arte contemporáneo. Lo que pasa que no se me ocurrieron nombres tan sonoros y por eso, al final, fue el barroco.

También fue una motivación muy importante la convicción que tengo de que los que estamos en una profesión cultural o científica tenemos una cierta deuda con la sociedad. Me considero muy afortunado por haber recibido una formación de calidad en una universidad pública y la divulgación es una forma de devolver a los demás al menos un pequeño granito de esa formación académica que he recibido gracias a la sociedad en la que vivo.

 

  • ¿Cuánto tiempo te deja tu trabajo para poder dedicarle a ese proyecto?

Siempre menos del que apetece, porque todo lo hago con cargo al tiempo libre.

Al trabajar en el sector cultural, es cierto que queda en el mismo gremio, pero por otra parte, en El Barroquista hago cosas diferentes de mi perfil profesional habitual, más centrado en el mundo de la educación en los museos y la investigación y protección del patrimonio cultural.

Cuando visito museos o espacios culturales y tomo anotaciones de cosas que me interesan, tengo que diferenciar las notas que tomo para mí, como persona, de las que tomo para mi trabajo, de las que anoto para mis investigaciones y de las que me quedo para El Barroquista. Es todo un poco loco. Pero al final, como me gusta mucho lo que hago, me he acabado acostumbrando a que la mente esté 24×7 funcionando en estas cosas.

De momento, no me satura. Quizás algún día tenga que hacer unas vacaciones en Marte, que debe ser el único sitio donde no encontraría nada interesante desde el punto de vista artístico o cultural. Aunque en Marte, pensándolo bien, hay un montón de cosas interesantes desde el punto de vista científico… Si un día quisiese descansar del todo, tendría que meterme en un baúl.

 

  • Eres muy activo en redes sociales, ¿cuál es tu opinión acerca de ellas?

Lo cierto es que empecé en redes sociales como complemento a la página, abriendo una cuenta en Twitter y creando una página de Facebook y un perfil de Instagram relacionados directamente con la web. La idea original era usarlos como medio para visibilizar, de alguna manera, los contenidos de la página. Pero poco a poco se han ido liberando de esa relación y cada uno de los perfiles en redes sociales tiene vida propia.

En Facebook tengo una comunidad muy pequeña (pero muy atenta) de seguidores con los que comparto todo tipo de noticias artísticas y patrimoniales, sin que estén centradas en el barroco necesariamente. El perfil de Instagram lo utilizo de manera más libre, para subir fotografías de mis viajes o visitas a monumentos, museos y exposiciones.

La cuenta de Twitter es, actualmente, el espacio en que soy más activo. Esta red social tiene fama de ser conflictiva, pero yo la veo de manera muy constructiva y me parece el lugar perfecto para intercambiar conocimientos culturales y mantenerse muy bien informado. Hay una magnífica comunidad cultural en Twitter, con profesionales de primer nivel, y se tratan aspectos francamente interesantes a diario. Como siempre dice la gran leyenda de la escultura barroca, Gianlorenzo Bernini (que tiene cuenta en Twitter, por supuesto), cada persona tiene el Twitter que merece. Si cuidas lo que compartes, acaba siendo un espacio muy constructivo.

También es cierto que cuando abrí la cuenta en esta red, para reflejar lo que hacía en mi web, ni se me pasaba por la cabeza que llegaría a superar los 5.000 seguidores o a tener publicaciones virales que acabarían apareciendo en medios de comunicación. Todo eso me sonaba a ciencia ficción para alguien que básicamente habla de arte y patrimonio histórico.

 

  • Recientemente se te ha citado mucho en prensa por un hilo en twitter llamado Histeria del Arte…

Esa idea fue surgiendo poco a poco. En casa, como viajeros que somos, recurrimos mucho a TripAdvisor para la preparación previa de los viajes, siempre con precaución porque los comentarios libres tienen sus pros y sus contras. Que todo el mundo pueda opinar no significa, necesariamente, que todo el mundo tenga una opinión formada sobre las cosas.

Al trabajar en el mundo de los museos, me fijé que había en esa web comentarios negativos sobre instituciones culturales que eran exageradamente malos o totalmente inverosímiles. Me hizo mucha gracia que alguien fuese capaz de puntuar el Panteón de Roma o el Museo del Louvre con una sola estrella por tener los baños sucios, como si fuera el bar de la esquina de tu calle.

Recopilé algunas de las “mejores peores opiniones” en un hilo de Twitter, donde con la etiqueta #HisteriaDelArte incluía mis propios comentarios sobre cada opinión, en un tono digamos “irónico” y causó mucha sorpresa. Tuvo mucho éxito, creo que porque divierte e indigna a partes iguales. Al final acabó saliendo en muchos medios de comunicación, Toni Garrido leyó partes del hilo en Hoy por Hoy de la Cadena Ser… Incluso ha habido medios que se han inspirado en mi Histeria del Arte para hacer sus propias búsquedas de comentarios chocantes, no siempre citando de dónde han sacado esa idea.

En todo caso, ha sido interesante y enriquecedor, porque estamos en una época donde mucha gente tiene acceso al turismo (algo bueno) pero va a los sitios un poco porque las guías les dicen que hay que ir, sin entrar a valorarlos o entenderlos realmente (algo no tan bueno). La Histeria del Arte habla un poco de esa paradoja.

 

  • ¿Qué te llevó a abrir tu canal de youtube, se ha notado el impacto?

Pues igual que con la web, llevaba tiempo dándole vueltas a hacer algo en YouTube. Pero me daba mucho respeto. Por una parte, porque ya hay tanta gente en esa plataforma que no parece que lo que tienes que contar pueda ser nuevo. Por otra, porque implica un grado de exposición mayor del que tienes en las redes sociales. Mi perfil en redes no es completamente anónimo, porque es fácil acabar sabiendo quién soy, pero la mayoría de la gente no se molesta en hacer esa búsqueda y eso te mantiene un poco más protegido. Por el contrario, en YouTube el grado de exposición es muy alto y eso impone.

Hace tiempo que YouTube se ha convertido en el espacio más interesante y excitante desde el punto de vista de la divulgación. Hay verdaderas maravillas, especialmente de divulgación científica, pero también gente como Jaime Altozano que es ya todo un referente en la divulgación musical. Viendo todo eso, yo pensaba que quería hacer algo también, pero me faltaba el tiempo y la capacidad técnica.

Y ahí tuve mucha suerte. Después de comentar que estaría genial hacer algo en YouTube, mi gran amigo Xoán Escudero, director de cine, me propuso ser la otra mitad del canal El Barroquista. Esto lo hace doblemente interesante, porque es un proyecto que tenemos entre ambos, con lo cual es todo más divertido. Xoán además de venir del mundo del audiovisual, donde tiene muchísima experiencia, es también historiador del arte, así que podemos discutir los guiones y todo eso enriquece los vídeos. Me entiendo muy bien con él y hablamos un lenguaje similar, pero él además incorpora todo su conocimiento visual y resuelve todo eso que yo no sabría hacer. Está siendo un proyecto muy enriquecedor.

Con el primer vídeo, sin tener nada previo en ese medio, llegamos a las 3.000 reproducciones y el canal sumó 400 suscriptores. Muy por encima de nuestras expectativas para un comienzo en frío. El impacto se ha notado y es muy positivo, de manera que actualmente nos planteamos el canal como línea principal de divulgación.

 

  • ¿Crees igual que yo que la historia del arte y el viajar van íntimamente ligados?

Sin ninguna duda. La Historia del Arte como tal se consolidó cuando los viajeros del Grand Tour descubrieron Italia y, en menor medida, Francia y Grecia. El que suele ser considerado como el fundador de la disciplina, Winckelmann, fue un gran viajero, como lo fue también Stendhal y lo fueron muchos de los grandes artistas de los siglos XVIII al XX.

Hoy en día podemos disfrutar del arte gracias a Internet, o al menos conocerlo, desde cualquier rincón del mundo. Pero el descubrimiento artístico fue durante siglos parte de un proceso donde viajar era obligatorio, porque para poder ver las novedades artísticas era necesario viajar a las grandes capitales del arte: primero a Roma, luego a París y, finalmente, a Nueva York.

Hasta cierto punto, el turismo de hoy no deja de ser heredero de ese afán por descubrir el arte de otros lugares. Si te fijas, los principales lugares turísticos siguen siendo los mismos que en el siglo XIX. No han cambiado tanto.

 

  • ¿Cuáles han sido tus viajes preferidos?

Es siempre difícil elegir un viaje, porque en todos descubres y aprendes.

Las primeras veces en las grandes ciudades siempre te marcan: Berlín, París, Roma, Madrid… Recuerdo perfectamente las sensaciones la primera vez que entré en el Museo del Prado, que casi se me sale la cabeza del sitio de tanto girar y girar para intentar verlo todo. A pesar de haber vuelto incontables veces, todavía recuerdo esa sensación al entrar.

Barcelona es una ciudad que me enamoró a primera vista. Casi siempre que he ido ha sido para estancias largas, sin prisa, así que la asocio a conocer y descubrir de una forma más pausada y a sentirme un poco menos turista. En cuanto me bajo del avión, me siento como en casa, y eso sólo me pasa en Madrid, Barcelona y Florencia.

Pero si tuviese que señalar dos viajes preferidos, serían a Italia.

El primero, mi primer viaje largo, fue una estancia en Roma, con mi pareja y una buena amiga. Antes de ir nos preguntábamos si no sería demasiado estar diez días sólo en Roma. Al volver, supimos que habíamos tomado la decisión adecuada. Yo ya había estado antes y eso era una ventaja para moverse por la ciudad con soltura. Ese viaje fue meterse Roma en las venas, conocerla sin prisa, entrar en un montón de iglesias y monumentos. Significó tener la oportunidad de dedicarle tiempo a la ciudad y el recuerdo es buenísimo.

El segundo, uno reciente, por el norte de Italia, con un perfil de viaje muy distinto. De hecho, fue todo lo contrario: marcamos como epicentros Milán y Venecia, pero nos dedicamos a visitar otras ciudades en viajes de un día. Lago Como, Mantua, Brescia (una grandísima sorpresa), Módena, Parma (otra sorpresa), Verona, Vicenza (un paraíso) y Padua. Jugamos a hacer un plan de viaje flexible, pero moviéndonos bastante en tren y funcionó muy bien.

 

  • ¿Alguna anécdota viajera digna de mencionar?

Mi primer viaje a Roma fue en un grupo de estudio y, realmente, íbamos a Nápoles, a practicar italiano. Llegábamos a Roma casi a las 12 de la noche, nos quedábamos sólo para dormir y coger un tren. Me pareció un desperdicio estar por primera vez en esa ciudad y dedicar la noche a dormir, así que convencí a una amiga para pasarnos la noche dando vueltas por la ciudad. Estuvimos cinco horas andando por toda Roma y tuvimos la suerte de verla prácticamente vacía (porque los pocos pirados que paseaban a esas horas por la ciudad eran, precisamente, compañeros de nuestro mismo grupo). El primer monumento romano que vi en persona en mi vida fue San Carlos de Borromini, a la una y pico de la mañana, con la calle vacía. Era mágico. Ver la Plaza del Capitolio entera para ti o ver Trevi vacía es un lujo. Desde entonces cogí la costumbre de descubrir las ciudades paseando de noche y es muy interesante, porque las ves de manera muy distinta.

Por no hablar sólo de cosas bonitas, puedo contarte también cuando me robaron la cartera, con mis documentos dentro, en pleno Museo Arqueológico Nacional de Atenas. Me la robaron dentro del museo, pero los guardias se empeñaban en que me la habían robado fuera, para desentenderse del asunto. Algo absurdo, porque si yo estaba dentro del museo con ellos hablando del tema era porque había podido pagar mi entrada y, por tanto, la cartera estaba todavía conmigo cuando entré. La peripecia siguió luego en comisaría, donde unos policías que no hablaban español ni inglés pretendían llamar a España para que alguien de mi familia les confirmase mi identidad. Yo no sabía en qué idioma pretendían comunicarse con alguien de mi familia, pero parecía que esperaban que les hablasen en griego. Luego se tiraron media hora helenizando mi nombre, de manera muy creativa, para el parte de denuncia. Es una de esas historias que tienes que pensar muy fuerte “dentro de unos años me reiré contando esta anécdota” pero en el momento estás muy cabreado. Tuve que reentrar en España con un “salvoconducto” que me hicieron en la embajada, como si estuviésemos en la Guerra Fría.

 

  • ¿Cuál es la visita que siempre recomendarías y porqué?

Berlín. Sea cual sea tu tipo de turismo, o lo que te guste, o lo que esperes encontrar, seguro que lo tienes en Berlín. Es la capital de Europa y lo entiendes perfectamente cuando estás allí. Una ciudad abierta, divertida, con una idiosincrasia que choca mucho con los estereotipos que solemos manejar de Alemania desde países latinos. Tiene muchísimo por ver. Es un éxito asegurado. Aunque para verla recomiendo ir con buen tiempo y, sobre todo, sin prisa. Cuantos más días, mejor. Lo único malo de ir a Berlín es tener que asimilar, al final del viaje, que no te vas a quedar a vivir allí.

 

  • ¿Y el destino menos atractivo en el que hayas estado, desde tu punto de vista?

He sacado cosas positivas de todas partes y, la verdad, nunca he hecho un viaje del que me haya arrepentido. Pero lo más cerca que he estado de ello fue en Verona. La ciudad es espectacular, sin ninguna duda. Además tiene monumentos magníficos, como Santa Anastasia, y uno de mis museos arqueológicos favoritos en el teatro romano. Pero es el sitio donde más he notado el peso del turismo vacío, de los grupos de personas que pululan por todas partes sólo para hacerse la foto de rigor para Instagram, pero sin prestar demasiado interés en lo que están viendo. Su ciudad histórica está muy devaluada y despersonalizada, con todas las tiendas de las grandes marcas apelotonadas, como si fuese un centro comercial al aire libre. Teniendo en cuenta lo mucho que me gusta Italia, creo que Verona es mi ciudad “desfavorita”. Aunque, por supuesto, si me invitas, me voy mañana mismo de nuevo.

 

  • ¿Un destino todavía pendiente?

Estados Unidos. Nunca he estado y me interesa muchísimo tanto el país y sus paisajes como la visita desde el punto de vista de los monumentos y, sobre todo, de los museos. Lo que pasa que para un museófago impenitente como yo, soltarme por Nueva York a ver museos puede ser peligrosísimo. Es como darle de comer a un gremlin. No me darían las horas del día para todo lo que me gustaría ver. En todo caso, ese problema de tiempo lo tendré que resolver el día que, finalmente, vaya de viaje al otro lado del charco.

 

  • ¿Qué opinas de la socialización y la masificación del turismo?

Creo que todos somos turistas cuando estamos fuera de casa y todos tenemos el mismo derecho a ver otros países y otras ciudades. Sin la bajada de precios que han significado las aerolíneas de bajo coste y otro tipo de empresas del sector, sería muy difícil para muchos poder viajar. Yo mismo, en otros tiempos no podría haberme permitido algunos viajes que he hecho, sobre todo por la duración.

Por otra parte, creo que la masificación es terrible y que se da sobre todo por una gran falta de criterio. Hay mucha gente que se coge un avión para hacer un viaje simplemente porque socialmente se supone que tienes que viajar para demostrar tu éxito. Es lo que hay que hacer y van a ver “lo que hay que ver”, pero sin demasiado interés. Eso me da mucha pena, la verdad. El turismo de selfie, siendo tan respetable como cualquier otro, a la larga está deteriorando muchos lugares y haciendo que las personas que viven en esos sitios se fuguen en masa para no tener que soportar las riadas de turistas al galope.

El único turismo de masas que no creo que sea respetable es el turismo de borrachera. Ese tipo de turismo, que en España se potencia con demasiada alegría, genera muchos perjuicios y un deterioro de los destinos que es irrecuperable. No sé si empresarios y vecinos son siempre conscientes de que, una vez que abrazas ese tipo de turismo y tu nombre se asocia con el desmadre festivo, sólo te queda una caída hacia abajo y que no vas a poder luchar contra ese cliché.

Cuando viajo, yo siempre procuro ser un turista respetuoso con el lugar en el que estoy y con la gente que vive en ese lugar. Supongo que en ello influye mucho que soy vecino de una ciudad muy turística, de manera que soy consciente de que los turistas podemos llegar a ser bastante molestos.

 

  • Recomienda uno o varios destinos para los muy fanáticos del arte.

En mi opinión, el gran destino para fanáticos del arte es Florencia. Recomiendo a quien vaya a visitarla que intente ir cuantos más días mejor. Es una ciudad simplemente abrumadora, que merece dejar las prisas aparcadas. Tiene la gran ventaja de que, aunque hay tres o cuatro espacios de la ciudad que están tomados al asalto por el turismo (Accademia, Uffizi, Santa Croce y Ponte Vecchio) hay decenas de espacios donde se puede disfrutar del arte prácticamente en soledad. Por ejemplo, la Capilla Brancacci, en Santa María del Carmine, donde puedes ver los frescos de Masolino y Masaccio prácticamente sin nadie. Yo siempre la he visto vacía. Es irónico teniendo en cuenta las colas que se montan a unos centenares de metros para ver el David de Miguel Ángel o la Venus de Botticelli, que esta obra maestra del arte, tan importante como aquellas, no la vaya a visitar casi nadie.

Luego, lógicamente, están las grandes ciudades. París, Londres, Roma y Berlín son el gran eje del arte en Europa, pero yo reivindicaría con mucha fuerza Madrid. Creo que no somos conscientes de que, desde el punto de vista del arte, seguramente la gran capital europea en cuanto a museos es Madrid. No sólo es el Prado, que ya es muchísimo, con su acompañamiento del Thyssen y el Reina Sofía. Es que en Madrid se puede disfrutar todo el año de un programa de exposiciones de primera magnitud que no existe, por ejemplo, en Berlín. También de creación artística contemporánea del más alto nivel. Además es una ciudad muy vivible, cómoda, fácil para moverse. Tiene auténticas joyas museísticas poco conocidas, como la Lázaro Galdiano, el Cerralbo, el Museo del Romanticismo o el increíble Museo de América, que recomiendo muchísimo. El Museo Arqueológico Nacional es, sencillamente, una auténtica barbaridad.

Para acabar con alguna recomendación un poco menos obvia, siento verdadera devoción por Lisboa, que es una ciudad con muchísimo arte para visitar (Jerónimos, Arte Antiga, Gulbenkian, Santa Engracia…). Una ciudad que me tiene absolutamente enamorado, a todos los niveles, es Córdoba y me alegro mucho de haber tardado en descubrirla, porque la he podido valorar mucho mejor. Y vuelvo a Italia para recomendar a todos los amantes del arte visitar Mantua y Vicenza. Dos verdaderas joyas que son, ellas mismas, obras de arte hechas ciudad.

 

 

Pues muchísimas gracias Miguel Ángel por sacar tiempo y prestarte a esta entrevista para deleite de nuestros lectores. Recordamos que te pueden encontrar en ElBarroquista, tanto web, como instagram, facebook, twitter y youtube.  Un saludo a todos y hasta la próxima.

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