Día 28: “los ghats de Varanasi”

5:15 de la madrugada. Despierto a David para ir a ver el amanecer desde el Ganges pero me dice que no se encuentra muy bien y que vaya yo, que prefiere quedarse. Cuando salgo de la habitación me encuentro a una pareja de italianos desesperados intentando salir, pero las puertas del hostel están cerradas a cal y canto. Yo, que ya era perro viejo en India, subo a la terraza, donde está la cocina (en todas las terrazas siempre hay alguien que duerme allí) y despierto al chaval que nos abre la puerta. Camino un poco por la oscuridad de los callejones de Varanasi hasta que llego al río, al Assi Ghat, donde ya estaban esperando Lot, Iris, Pedro y nuestro barquero, con el que iniciamos nuestro recorrido mañanero.

ghats varanasi

Varanasi, la ciudad de Shiva, la ciudad de los muertos, también es la ciudad de la vida y, sobre todo, la ciudad de los ghats. Sorprende desde primera hora, cuando todavía no ha salido el sol, la cantidad de gente haciendo sus tareas cotidianas en ellos: lavándose, rezando, haciendo yoga, meditando, haciendo la colada… Es un verdadero espectáculo. Junto a esto, las continuas cremaciones que no cesan; las familias adineradas, usan buena madera (de sándalo), que hace que el cadáver se queme por completo; las familias más humildes utilizan madera de menor calidad y más barata, por lo que siempre hay alguna parte del cuerpo que no es consumida por el fuego; esa parte se echa al río. Es habitual que podamos encontrarnos el resto de algún cuerpo en el río (ya os avisé que Varanasi no es para todos los públicos). Evidentemente todo esto, provoca que esta parte del Ganges sea la más contaminada de toda la India y la mayoría de planes gubernamentales para “depurar” esta parte sean en balde. Con algo de suerte, quizás también podáis ver los famosos delfines ciegos del Ganges, una curiosa especie autóctona que nace sin visión por lo turbio de las aguas.

ghats varanasi

Las sensaciones aquí son contradictorias; Varanasi sorprende y sobrecoge, enamora y desencanta, provoca enganche y repulsa a partes iguales, te envuelve en un ambiente un tanto onírico que, si te dejas llevar, consigue atraparte por completo. Su suciedad, caos y decadencia, así como su historia y su espiritualidad, son su mejor baza para conquistarte. Como dije en el post anterior, una visita a la India estaría incompleta sin esta ciudad.

ghats varanasi

En casi todos los ghats hay templos interesantes, algo que llamará vuestra atención, nada es igual, cada día es diferente, por lo que, aunque los recorras todos los días, siempre tendrás la sensación de que es la primera vez. Las ceremonias nocturnas con antorchas también son un gran atractivo.

ghats varanasi

BRICONSEJO: mucho ojo con sacar fotos en los ghats crematorios (por ejemplo Manikarnika y Harishchandra). Recordad que están realizando ritos que para ellos son sagrados y se toman como una ofensa que aquello se convierta en un circo para turistas. Si tenéis curiosidad, simplemente acercaos y sentaos a observar, nada más. Si tenéis una cámara con buen zoom, otra opción es hacer las fotos desde alguna terraza sin que nadie os vea. Si os ven, como me pasó a mi, os intentarán pedir dinero de manera un tanto agresiva; yo me hice el loco y me fui antes de discutir.

 

Callejear por las calles de la “old town” también es toda una experiencia, llena de personajes llamativos, hospicios para moribundos, maderas apiladas par las cremaciones, templos imposibles, Varanasi es una ciudad antigua, decadente y extrañamente atractiva.

varanasi

varanasi

 

EL MANIKARNIKA GHAT

manikarnika ghat

No es el único ghat crematorio, ni el más grande, pero quizás sí el más famoso. Su fuego está encendido 365 días al año, 24 horas al día, y lleva así más de 2000 años (por eso se le conoce como el “burning ghat”). En sus calles aledañas veréis montones de maderas apiladas y el humo y el olor a carne quemada se percibe mucho más intenso a medida que nos acercamos. Los séquitos funerarios son constantes, con el cuerpo del difunto envuelto en un sudario blanco (si es hombre) o rojo (si es mujer), sobre una camilla de palos de madera.

manikarnika ghat

Junto al río están las hogueras crematorias. El hijo mayor, con la cabeza rapada para la ocasión, será el encargado de encender la pira funeraria. El cuerpo se deja arder durante varias horas. Lo que quede, sean cenizas o alguna parte entera, se tira al Ganges.

 

Ya sea este u otro ghat crematorio, recordad que estáis en un lugar santo y sagrado para los hindúes, observando una ceremonia íntima, por lo que el decoro es importante.

 

 

Continúa en: día 29, “otras visitas en Varanasi”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

INFORMACIÓN BÁSICA SOBRE PROTECCIÓN DE DATOS
Responsable: Javier Rodrigues Cousillas
Finalidad: publicar tu comentario en esta entrada de manera que sea visible a todos los lectores.
Legitimación: consentimiento del interesado.
Destinatarios: tus datos pueden quedar almacenados en Automattic Inc., encargado del desarrollo CMS Wordpress, usado para el diseño y desarrollo de esta web y que cumple con el acuerdo de protección de datos EU-US Privacy Shield.
Derechos: tienes derecho a acceder, rectificar y suprimir los datos, tal y como se explica en la Política de Privacidad.