Día 2: “segunda parte”

Me desperté a eso de las 10 por la cantidad de ruido que había en la calle. Totalmente acribillado por los mosquitos.

– Estupendo, con la suerte que tengo, una buena malaria o un buen dengue así “pa empezar”…

Miré por la ventana y lo que vi Era como estar mirando la Cañada Real desde mi habitaciónno fue muy alentador. Era como estar mirando la Cañada Real desde mi habitación. En fin, esto era la India, y todavía tenía que acostumbrarme. Me di una ducha, no había agua caliente así que tuvo que ser fría, me cambié de ropa y me dispuse a descubrir Delhi. Bajé las escaleras del hotel (el tío del sofá aún seguía durmiendo) y cuando abrí la puerta y puse un pie en la calle, la India me golpeó de repente con todas sus fuerzas: una vaca, tres motos, mil personas, ruido, olores, tierra, barro, cinco coches, claxons… la volví a cerrar y me metí para dentro. Tuve que esperar como un minuto, mentalizándome antes de volver a salir. ¡Qué impresión! Me relajé un poco, me di ánimos a mí mismo y volví a salir. Caminaba despacio, pegadito a la pared, intentando no alterar mucho nada de lo que veía. Todo era nuevo, todo era raro y era un auténtico caos. Parecía que pasaba totalmente desapercibido cuando de repente:

– Hola, ¿de donde eres? ¿qué haces aquí? ¿a dónde vas? ¿es tu primera vez en India? ¿en qué trabajas? ¿qué quieres ver?

Y esta situación se repite una, y otra, y otra, y otra vez. Es un acoso constante. Comienzan a acercarse a ti, te preguntan por todo, como son amables tu intentas ser amable con ellos, aunque la mayoría de las veces su amabilidad va encaminada a coger confianza contigo para intentar venderte algo. Uno de ellos intentó llevarme a una agencia de viajes para que me informaran bien de todo lo que podía hacer allí a cambio de una comisión para él; evidentemente, como conocía este timo, me negué en redondo.

 

BRICONSEJO: el “timo de la agencia de viajes” es muy utilizado en Delhi con los turistas. Un desconocido te lleva a la única agencia de turismo oficial de Delhi, en realidad oficial sólo hay una, el resto son agencias privadas en las que tratarán de venderos cualquier tour de viaje, hotel, o billete de lo que sea a cambio de una comisión para el que os ha llevado allí. Mi consejo es que si no tenéis interés, ni siquiera entréis en las agencias, y si os lleva el conductor de un rickshaw con la excusa de proporcionaros un mapa o algo así, no os bajéis (y si insiste os bajáis sin pagar y cogéis otro rickshaw).

 

Así que después de pasar varias horas merodeando por la zona, observando todo cual paleto que acaba de llegar del pueblo, me dirijo a la parada de metro más cercana para ir a visitar el Fuerte Rojo. En el camino nuevamente me asaltan varios tipos con la misma cantinela que ya me empieza a cansar un poquito. Cuando estoy a punto de llegar al metro un chico me dice:

– Hola, ¿A dónde vas?

– Pues al metro.

– ¿Al metro? ¿al metro de Delhi? ¿pero tú sabes lo peligroso que es? El metro de Delhi es muy inseguro y además es muy antiguo, es peligrosísimo.

– Vaya, no sabía.

– ¿Qué vas a ir a ver?

– Quería ver el Fuerte Rojo.

– El Fuerte Rojo está cerrado, están reformándolo.

– Vaya…

– Pero mira, si quieres ven conmigo que tengo aquí un amigo con un rickshaw y te llevamos a ver lo mejor de Delhi, que yo hoy no trabajo y tengo el día libre.

Y no sé todavía porqué, pero me fie de lo que me dijo. El tío se puso a hablar con un chico que estaba parado en la acera con su rickshaw, al que evidentemente no conocía, y allá nos subimos los tres.

 

BRICONSEJO: en Delhi no debes fiarte de nadie, no porque te vaya a pasar nada malo, sino porque van a intentar sacarte el dinero por todos los medios; excepto robando, los indios no son de robar, son más de engañifas. Todo el que te diga que esto o aquello está cerrado, o que algo no lo puedes hacer, es para intentar venderte otra cosa o timarte de alguna manera. Como comenté en otra entrada, es su manera de sobrevivir y no soy nadie para juzgar eso, pero lo mejor es intentar evitar ese juego. Esto no es extrapolable a otras ciudades o zonas de la India (no sé en Bombay).

 

Y volvió a comenzar el “Grand Theft Auto Nueva Delhi Cágate Lorito”, pero esta vez desde un rickshaw que es más manejable y puedes tocar los coches con la mano y sentir el peligro más de cerca todavía. Lo peor es que el tema del tráfico ya estaba empezando a gustarme; os dejo un video con sonido original para que apreciéis los matices y lo agradable del tráfico de Delhi.

Me llevaron a ver el Palacio Presidencial y el Parlamento, una de las zonas más cuidadas y urbanizadas de toda la ciudad, y dimos una vuelta los tres por sus jardines charlando Palacio Presidencial y el Parlamentoamigablemente. De allí fuimos al Gurdwara Bangla Sahib, el templo Sij de Delhi (el sijismo es una religión hindú muy propagada en el mundo, una síntesis entre hinduismo e islam, son estos que veis con turbantes y barbas largas, que nunca pueden cortarse el pelo), y después de ver cómo rezan, nos sentamos todos (como 200 personas) en el suelo de una sala enorme a que nos diesen de comer (si compartes rezo con los sijs, ellos te dan de comer gratis, creo que también alojamiento si lo solicitas, allí lo comparten todo).

 

BRICONSEJO: el templo sij de Delhi es una visita muy recomendada y comer con ellos en el suelo y con las manos (la derecha, que la izquierda se usa para limpiarse el culo) una experiencia única. Hay que entrar descalzo y con la cabeza tapada, tanto hombres como mujeres. Si se lo solicitas, ellos te enseñan las cocinas, cómo hacen ciertos alimentos y te hablan un poco de su religión y del principio de que “todos comparten y todos cuidan de todos”.

         Gurdwara Bangla Sahib

 

Después de pasar varias horas alucinando con los sijs, Raho (que así Catedral Católica del Sagrado Corazonse llamaba el primero de mis acompañantes) y el conductor del rickshaw, me llevaron a ver la Catedral Católica del Sagrado Corazon (una visita totalmente prescindible, sobre todo si estás acostumbrado a ver catedrales europeas) y el Monkey Temple de Delhi. El Monkey Temple está excavado en roca, tiene varios pasadizos con riachuelos y bastantes esculturas hindúes, y en la entrada, una escultura gigantesca de un mono ciclado y cansado de ir al gym.

 

BRICONSEJO: aunque es bastante curioso, si no tenéis mucho tiempo en Delhi, el Monkey Temple es una visita de la que se puede pasar sin ningún problema. Si os gustan los monos ciclados y gigantes, adelante.

 

Monkey Temple de Delhi

Al salir de allí, ya a media tarde, Raho comenzó a decirme que me iba a llevar a la agencia de viajes oficial de Delhi para que me aconsejaran y bla bla bla…me lo veía venir desde el principio, sabía que esto iba a acabar así, tanta amabilidad por nada era raro. Sin embargo, aunque estaba seguro de que no iba a comprar nada en la agencia, habían pasado todo el día conmigo, me habían llevado a sitios chulos y se me hacía muy violento decirle que no. Así que le dije que no estaba interesado, pero que por ir no perdíamos nada. Me llevaron a la agencia, les dije que no a todo, y cuando salimos de allí, Raho se excusó diciendo que tenía prisa y que tenía que ir a atender a su familia, habló un par de minutos con el chófer y se despidió de mi con una sonrisa. Le había entrado la prisa de repente, y evidentemente sabía que había pactado con el chófer sacarme en la tarifa del rickshaw lo que no había podido sacar de comisión en la agencia. El conductor del rickshaw me dijo que sólo podía llevarme a un sitio más, que se le hacía tarde, así que de perdidos al río. Vamos al Raj Ghat (tumba de Gandhi), le dije.

 

BRICONSEJO: el Raj Ghat es uno de los lugares más conocidos y respetados en todo el país, lugar de reposo de los restos del venerado Mahatma Gandhi, es una visita imprescindible si vais a Delhi. Recordad que todos los viernes hay ceremonia en su honor.

Raj Ghat

Al salir del Raj Ghat, con la mosca detrás de la oreja, le pregunté al chófer cuánto me iba a cobrar. 80€, me dice. ¿80€?, ¡ni de broma! Era un precio elevadísimo para la India, sé que tenía que repartirlo con Raho, pero aún así, y con mi presupuesto tan limitado, no estaba dispuesto a pagar tanto. Le dije que como mucho le pagaría 2000 rupias (unos veintipico euros), pero que no llevaba tanto dinero encima y que tendría que llevarme al hotel. Y después de unas durísimas negociaciones, al fin aceptó.

 

Al llegar al hotel, con un cabreo considerable, uno de los dueños me preguntó qué me pasaba y le conté toda la historia. Al acabar me dijo que ni de broma le pagase tanto, que cogiese mil rupias, se las dejase en el rickshaw y que ya se encargaba él de hablar con el tipo. Y así lo hice, le dejé 1000 rupias y me fui de vuelta al hotel sin cruzar palabra con él. Al cabo de un rato, el dueño del hotel se sentó conmigo a explicarme que habría mucha gente que intentaría timarme y aprovecharse de mí en Delhi, que tenía que andar con cuidado y, casi sin darme cuenta, estaba tratando de venderme un tour de viaje a Orcha por 14.000 rupias. ¿En serio? ¿pero vosotros nunca paráis? Imaginé que el conductor del rickshaw había aceptado las 1000 rupias, esperando que el dueño del hotel me vendiese un paquete más caro y poder ganar ambos más dinero con la operación. Le dije que no, que no estaba dispuesto a pagar tanto, pero no sé cómo, acabó vendiéndome un tour por Delhi para mañana por 500 rupias (unos 7€). ¡Agotador!

 

BRICONSEJO: en Delhi, la gente te ayuda, empatiza contigo, se muestran cercanos y familiares y siempre acaban intentando venderte algo. El truco está en mantenerse firme, tener paciencia y no comprar nada que verdaderamente no quieras. Son muy buenos vendiendo y colándotela, no lo olvidéis nunca.

 

Y así acabó mi primer día, mareado de un lado para otro, timado, peleado, cabreado, extasiado y cansado. Verdaderamente comenzaba a preguntarme qué coño hacía allí.

 

 

Continúa en: día 3, “haciendo el indio”

    2 Responses

  1. Ninguna diferencia en el tráfico con Sudamérica

    1. En sudamérica también es bastante peligroso el tráfico. Aquí hay calles donde cruzar es jugarse la vida…

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