Día 1: “la City”

Nos despertamos temprano y, después de desayunar, nos dirigimos al metro para empezar nuestro día de pateada por la City de Londres; bueno, la City y todo lo que la rodea. Primera parada, Catedral de San Paul. He de contaros que tengo una especie de predilección por los sitios altos con buenas vistas, así que cada vez que tengo oportunidad, intento subir a alguno; en St Paul no iba a ser menos, pero resulta que cuando intento subir a la cúpula, van y me dicen que están restaurando las escaleras. ¡Mi gozo en un pozo! No pasa nada, malo será que no encuentre otro sitio al cual encaramarme.

Catedral de San Paul

BRICONSEJO: San Paul es la segunda catedral más grande del mundo (después de San Pedro en el Vaticano). Su visita cuesta 18 libras, pero sus interiores, su coro, su cripta (con muchísimas celebridades británicas enterradas) y su enorme cúpula que, aún a día de hoy, domina Londres, son dignas de visitar. Hay un epitafio dedicado a Christopher Wren (su arquitecto) bajo la cúpula que reza: “si monumentum requiris, circumspice” (si buscas un monumento, mira a tu alrededor); tremendamente acertado: San Paul es impresionante.

 

Como no quedaba muy lejos, fuimos callejeando hasta la City, el centro financiero de Londres; era sábado y había poco movimiento, y mi obsesión era subir al rascacielos conocido como “Walkie Talkie”, el nº20 de Fenchurch Street, pues tiene un Sky Garden con un restaurante en su azotea, con las mejores vistas de la ciudad. Sabía que la entrada era gratuita, lo que no sabía es que había que reservar antes para poder subir. Intenté sobornar a la de la puerta pero nada; me metí rápidamente en internet a ver si era capaz de reservar una mesa para antes de que nos fuéramos, pero estaba toda la semana llena (de día y de noche). En fin, siempre hay que dejar algo pendiente para próximas visitas. Mi obsesión de las alturas estaba resultando imposible en este viaje.

rascacielos conocido como “Walkie Talkie”

BRICONSEJO: las mejores vistas de Londres, de 360 grados, se tienen desde ese edificio, en su planta 35, en el restaurante Sky Pod. Reserva una visita en cuanto sepas las fechas de tu viaje (puedes hacerlo reservando mesa para comer o cenar, o una visita gratuita) o te será muy complicado acceder; os dejo aquí el enlace.

“pepinillo” de Norman Foster Torre de Londres

Sin poder subir a ningún rascacielos, no tenía mucho sentido seguir dando vueltas por la zona, por lo que nos dirigimos hacia la Torre de Londres, no sin antes hacerle unas cuantas fotos al “pepinillo” de Norman Foster  (no me refiero a su miembro, me refiero al edificio que construyó en el 30 de St Mary Axe al que se conoce con ese sobrenombre).  La Torre de Londres es uno de los puntos más visitados de la ciudad: castillo, palacio, observatorio, prisión… ha servido para muchos usos a lo largo de los años y en ella se encuentran las Joyas de la Corona.

BRICONSEJO: las entradas para la Torre se pueden reservar online y son válidas hasta 7 días después de la fecha elegida. Los Yeoman Guarders o Beefeters son los guardianes de la Torre, viven intramuros y se pueden hacer visitas guiadas con ellos (cada 30 minutos desde la Middle Tower); hacerse fotos con ellos también es deporte nacional. Cuenta la leyenda que si te tomas un Beefeater con un Beefeater, te regalan el trono de Inglaterra…que va, es mentira, llega con tomarse un Larios con cola.

 

Justo al lado, el imponente y, para mi, auténtico símbolo de Londres: el Tower Bridge, también lugar de visita obligada en la ciudad. Atravesamos el puente dispuestos a patear la orilla opuesta del Támesis, pero antes había que reponer fuerzas, así que paramos en un restaurante italiano con unas vistas espectaculares y, curiosamente, bastante barato (que imán tengo para las gangas).

Tower Bridge

Después de comer pasamos por el Shakespeare´s Globe (teatro reconstruido del s.XVII, en forma de O, en madera y sin techo en su centro) e hicimos una buena pausa en la Tate Modern, la antigua central eléctrica reconvertida en galería de arte. Su tamaño, sus espacios diáfanos y su estética son imponentes, y más en el centro de la ciudad, por el contraste. Tiene unas muy buenas vistas de la Catedral de St Paul y aunque alberga grandes artistas (podemos encontrar a Dali, Picasso o Matisse), su visita vale más la pena por el edificio en si y el enorme esfuerzo de reconstrucción.

Shakespeare´s Globe Tate Modern

BRICONSEJO: la entrada a la Tate Modern es gratuita hasta el nivel 3, a partir del nivel 3 (exposiciones especiales) hay que pagar 16 libras. En el nivel 3 tenéis una balconada con unas vistas espectaculares y en el 6, un bar panorámico.

Atravesamos el Milenium Bridge, el puente que une la Tate con St Paul (espectacular en su iluminación nocturna) y nos dirigimos por la orilla contraria hacia el Parlamento. Volvíamos al lugar donde habíamos estado la noche anterior. Estuvimos un buen rato sacando fotos del Big Ben, del London Eye (que no deja de ser una puta noria; tanta fama por una noria), del Parlamento y del puente de Westminster, así como de la entrada a la Abadía.  Empezaba a anochecer, así que subimos un poco por Downing Street (en el número 10 tenéis la residencia del primer ministro; enseguida os daréis cuenta por las rejas y los soldados armados) y cogimos un metro hacia Covent Garden para buscar un sitio donde cenar.

Big Ben

BRICONSEJO: el Parlamento británico organiza circuitos guiados los sábados y cuando no hay sesión parlamentaria. Os dejo aquí el enlace para poder comprar las entradas.

 

Puede que la zona del Covent Garden, junto con el Soho, sea la de mayor animación en las noches londinenses. Galerías comerciales, artistas callejeros, restaurantes y locales de ocio plagan esta zona de la ciudad atestada de turistas. Cenamos en un tranquilo y nuevamente barato restaurante, y tomamos algo felicitándonos por un día completito. Básicamente nos habíamos recorrido todo el Támesis desde el Parlamento hasta el Tower Bridge por una orilla y habíamos regresado por la otra; ese había sido nuestro amplio recorrido hoy. Nos retiramos a nuestros aposentos para preparar el día de mañana: era domingo y tocaban los famosos mercados de Londres.

 

 

Continúa en: día 2, “los mercados de Londres”

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