Día 2: “mercados de Londres”

Madrugamos, como no, hoy era día de mercadillos londinenses: Portobello y Candem Town. Y es que no se puede venir a Londres y no ir a disfrutar de sus animados mercados; ¿pero qué pasa cuando planeas hacer algo al aire libre?… pues que llueve (ley de Murphy amigos), el único día que nos llovío es justo el que más tiempo pasamos en la calle, en fin… resignación. Después de desayunar cogimos el metro y nos dirigimos a Portobello, donde estuvimos un buen rato callejeando por sus coloridas calles, con esas casas en tonos pastel que tanto alegran la vista (¡Oh my good!, ¿de verdad hacía falta?). Aquí encontraréis tiendas de todo tipo, puestos de comida, antigüedades, recuerdos… Como está al lado, aprovechamos para ver Nothing Hill, el barrio que se hizo famoso por la película del insoportable Hugh Grant (siento no poder ser más imparcial, pero cuando se trata de Hugh Grant o Ben Affleck, no doy tregua).

Portobello Portobello

Nuevamente metro y directos a Candem Town, animadísimo mercado lleno de tiendas, puestos de comida, mercadillos baratos, tenderetes… una visita más que recomendable para ver el ajetreo de londinenses y turistas. Estuvimos muchísimo tiempo pateando por Candem, se nos fue la mañana, comimos allí, pero cuando nos dimos cuenta, todavía eran las tres de la tarde y aún quedaba mucho día. Tanto madrugar es lo que tiene, que se aprovechan las horas que no veas. Ahora se nos planteaba un dilema: ¿íbamos al British o al Museo de Historia Natural? Como casi teníamos planeado dedicarle el último día al British y suponíamos que el de Historia Natural lo podríamos ver en menos tiempo (craso error), nos decidimos por este último.

Candem Town

BRICONSEJO: si tienes que decidir, por cuestión de tiempo, entre visitar Portobello o Candem, mil veces Candem antes que Portobello. Candem Town engloba varios lugares: Stables Market (antigüedades y ropa retro), Candem Lock Market (el mercado original, donde hay más puestos de comida), Lock Village (curiosidades y recuerdos de Londres, lo que los gallegos llamamos “trapallada”) y Buck Street Market (el mercadillo puro y duro montado a golpe de tenderete). El más original de todos es Lock Market, junto a la esclusa del canal, donde encontrarás las tiendas más psicodélicas y las curiosidades más extravagantes (muy recomendable la tienda Cyberdog, justo frente al cartel de “Market Stables”; la entrada es difícil no verla).

El edificio del Museo de Historia Natural es ya de por si, impresionante. Pasa como en muchos otros museos, aunque no tuviera nada dentro vale la pena sólo por ver la arquitectura. Pero es que, además, el museo es una visita divertidísima y muy completa. A destacar su tiranosaurux rex animatrónico, el simulador de terremotos y sus salas sobre el universo y la vía láctea, verdaderamente impresionantes. Le dedicamos unas cuantas horas a la visita (no pudimos verlo todo) y, al salir, nos fuimos caminando hasta Harrods (al final de la calle Brompton Road, que es la misma que la del museo y no se encuentra lejos, para finalizar el “día de mercadillos”. Sin embargo Harrods fue entrar, subir, ver y salir. Nos fuimos bastante desencantados de allí, esperábamos otra cosa; tanta gente habla de Harrods como si fuese la bomba y no deja de ser un Corte Inglés con un poquito más de clase (muy chulo el edificio y sus escaleras, pero nada más que ofrecer).

BRICONSEJO: el Museo de Historia Natural es gratuito (como mola Londres para eso, cultura GRATIS) y los últimos viernes de cada mes abre hasta las 22:00 con programaciones especiales.

BRICONSEJO: Harrods no merece la pena, lo siento pero esa es la sensación que nos llevamos. Muchísimo más recomendable patearse los mercadillos típicos callejeros.

Museo de Historia Natural Harrods

Y para finalizar el día, fuimos a cenar a un pub típicamente inglés que habíamos visto por internet: el Sherlock Holmes (en el 10 de Northumberland Street, muy cerquita de Trafalgar Square) , con ambientación en las novelas del famoso detective. El local es guapísimo, eso si, la cena, la peor que me han dado en mi vida; hasta la camarera se disculpaba con nosotros de lo mala que estaba. Recomiendo visitarlo, beber algo y marchar, o sino, pedid una hamburguesa que al final es lo que nunca falla. Acabamos el día y nos fuimos a dormir que mañana tocaba el British y la vuelta a casa.

Sherlock Holmes

 

 

Continúa en: día 3, “British Museum”

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