Día 31: “adiós India”

Mi última noche en Delhi la he dormido como un bebé. He desayunado tranquilamente en la terraza del hotel, he salido a patear un poco Paharganj, a vacilar a varios timadores que enseguida desistieron de contarme milongas…y es que a Delhi, una vez se le pierde el respeto, se convierte en una ciudad genial. Ellos mismos saben distinguir, por la pinta que uno tiene, si llevas mucho o poco tiempo en el país y si será fácil o no intentar sacarte el dinero. En este caso, al contrario que los dos primeros días que llegué, desistían pronto.

 

Me dediqué a pasar el último día paseando sin rumbo, haciendo algunas compras, charlando con gente, comiendo y tomando algo en las concurridas terrazas de Paharganj… quien me iba a decir a mi, que quise irme varias veces de esta ciudad los primeros días que pasé en ella, que me iba a encontrar tan a gusto y que me costaría irme de aquí. Pero así pasé mi final de viaje: tremendamente a gusto entre toda aquella gente extraña para mi, queriendo un lugar que había odiado y con un fuerte sentimiento de echar en falta algo que estás a punto de perder.

paharganj

Pasaron las horas, pasó el día y llegó la noche. Mi vuelo salía a las 6 de la madrugada así que no tenía sentido haber reservado hotel para esa noche. Recogí mi mochila del hotel, atravesé el ya familiar Main Bazar, crucé las pasarelas de la conocida Delhi Train Station y me dispuse a coger nuevamente el metro al aeropuerto. Por la ventana del vagón me dedico a ver lo poco que la oscuridad me deja de esta monstruosa e inmensa ciudad: luces, tráfico, gente, hasta que el vagón entra en el subterráneo y me despido finalmente de Delhi.

 

Una vez llegado al aeropuerto (pensaba dejar pasar allí las horas hasta poder embarcar), los militares de la puerta no me dejan entrar: sólo se puede entrar en el aeropuerto máximo 5 horas antes de la salida de tu vuelo; así que me redirigen a una sala donde te cobran 100 rupias por entrar, pero como yo soy como la “virgen del puño”, paso de pagar y me zapateo en el pasillo de entrada esperando a que dé la una de la madrugada.

 

BRICONSEJO: no vayas con demasiado tiempo de adelanto al aeropuerto de Delhi, porque para evitar masificaciones, sólo podrás entrar a partir de las 5 horas antes de salida de tu vuelo. Piden los billetes en la puerta del aeropuerto, en la misma calle.

 

 

Continúa en: día 32, “el camino de regreso”

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