Viajar solo o acompañado

He aquí un debate que me encanta y que es la eterna batalla entre viajeros: ¿viajar solo o acompañado? En mi caso lo he probado absolutamente todo: he viajado solo, he viajado con grupos de amigos, he viajado en pareja y he viajado con desconocidos. Todas, absolutamente todas las modalidades de viaje son buenas y todas se pueden disfrutar muchísimo; no existe una modalidad mejor que otra, existen viajes y situaciones mejores que otras, pero esto no siempre depende de la compañía (aunque hay compañías que pueden llegar a arruinarte un viaje por completo). Mejor paso a contaros mis sensaciones y mis vivencias con cada modalidad y así vosotros vais viendo donde encajáis mejor; o quizás seáis como yo y podáis adaptaros a cualquiera de ellas.

 

VIAJAR SOLO

El gran miedo de la mayoría de la gente. ¿Qué me va a pasar si voy sólo/a? ¿Y si me atracan? ¿Y si me drogan y me violan? ¿Y si un oso panda se abalanza sobre mi? ¿Pero como vas a ir solo, que te puede pasar cualquier cosa? Tantas veces he oído esto… (lo del oso panda menos). Centrémonos, no hay nada que te pueda pasar viajando solo que no te pueda pasar estando con más gente; tener a otra u otras personas a tu lado, no te hace inmune a los problemas que puedan surgir, ni a ellos tampoco. Aún así entiendo que haya personas que se sientan más seguras teniendo a alguien al lado, pero esa es sólo una sensación subjetiva; a día de hoy y con la tecnología de la que disponemos, podemos estar conectados a todas horas con cualquiera en cualquier parte del mundo, estar solo es más una decisión que una causa. Mayoritariamente, el mundo no es un lugar lleno de criminales y delincuentes dispuestos a joderte la vida al primer parpadeo; por lo general, el 99% de la gente son buenas personas con una familia igual que tú, con los mismos problemas que tú, con las mismas ganas de vivir en paz que tú y dispuestos a ayudarte si está en sus manos el hacerlo. Perded el miedo a lo que os pueda pasar, porque la inmensa mayoría de las veces no pasa nada.

 

“Ya, pero yo soy mujer y estoy más desprotegida”. Bueno, esta es una afirmación con la que no suelo estar de acuerdo. Me he encontrado con muchísimas mujeres viajando solas a lo largo y ancho del planeta (no eres consciente de la cantidad de gente que hay viajando sola por el mundo hasta que tu también lo haces) y no recuerdo a ninguna que me haya hablado mal de esa experiencia. Todas podrán contarte alguna anécdota o alguna situación que les causó cierto temor, pero que al final se quedó en nada. Con esto no digo que haya que ir por el mundo a lo loco y sin temor a atravesar un poblado chabolista en medio de Guatemala; teniendo en cuenta ciertas normas básicas de sentido común aplicables en todos los países (sí, en el tuyo también), suele ser suficiente para ahorrarnos algún mal trago.

 

Llegados a este punto y siendo conscientes de que viajar solo o acompañado supone prácticamente el mismo exponente de riesgo, diré que no todo el mundo está preparado para viajar solo, pero también diré que no conozco a nadie que lo haya probado y no haya repetido. Viajar solo es tremendamente adictivo: por la libertad que te da, por la cantidad de gente que conoces y amigos que haces (da igual que seas introvertido, te lo digo yo), por la cantidad de tiempo que tienes para estar contigo mismo y reflexionar acerca de ti y de tu vida (muchas veces viajar en solitario es un viaje hacia el interior de ti mismo), porque las sensaciones de un viaje cuando estás solo nunca son las mismas que cuando estás acompañado, porque no tienes que depender de nadie para partir en una fecha concreta o para estar más o menos tiempo en un sitio… por todo eso, viajar solo, se ha convertido en un placer y casi una necesidad de la que me gusta disfrutar, al menos, una vez al año, y mi consejo es que si no lo has hecho nunca, lo pruebes, al menos una vez en tu vida, que seguro no será la última.

 

Entonces, ¿todo son ventajas viajando sólo? Por supuesto que no. Como contrapartida, muchas veces, me hubiera gustado tener a alguien cerca con quien compartir una anécdota, un paisaje, una cena… Mucha gente esto no puede soportarlo, necesita la compañía de alguien en todo momento para poder disfrutar del viaje; este tipo de gente no debería viajar sola, al menos por el momento, pero creo que podrían empezar a hacer un pequeño esfuerzo por no ser tan dependientes de los demás y quizás así, con el tiempo, puedan disfrutar de ellos mismos (a lo mejor hasta acaban cayéndose bien y todo).

 

Pero por experiencia personal, cuando viajas solo es cuando menos solo estás, porque los seres humanos somos seres sociales y, por naturaleza, tendemos a relacionarnos con los demás. Cuando ya llevas compañía de casa, ese necesidad ya la tienes cubierta, pero cuando vas solo no, y de repente te descubres tirado en un sofá de un hostel de la India hablando con un chino, dos australianos, una holandesa, un argentino y una noruega que lleva 2 años dando la vuelta al mundo, cada uno dando su visión de la vida y compartiendo pensamientos y costumbres, y creedme que ese momento, ese justo momento, puede ser lo mejor de tu viaje.

 

VIAJAR CON AMIGOS

Esta es otra modalidad de viaje que también he vivido y disfrutado. Tenemos que tener en cuenta que cuando viajamos con amigos el propósito del viaje varía un poco y quizás vivir el destino pasa a un segundo plano y la prioridad sea disfrutar de la compañía. Es evidente que también harás visitas, excursiones, te pasarán cosas, pero tu capacidad de relacionarte con el medio disminuye al mínimo posible. Casi nadie va a querer interactuar con un grupo de amigos y vosotros no vais a tener la necesidad de interactuar con casi nadie, porque ya lo hacéis entre vosotros. Desde mi punto de vista esto le resta mucho encanto a un viaje; yo si quiero pasármelo bien con mis amigos no necesito viajar con ellos, aunque bien es cierto que las cosas que nos pasan cuando nos juntamos no son ni medio normales y por eso también lo disfruto. También hay que tener en cuenta que aquí no existe la capacidad de improvisación, al menos fuera del grupo, normalmente las decisiones se toman en común y quizás no te guste el resultado que hay que acatar.

 

Viajar con amigos está muy bien si quieres conocerlos más a fondo, reírte con ellos, estrechar lazos, compartir anécdotas que os ocurren a todos juntos y vivir aventuras en grupo; sin embargo, vivirás menos el lugar al que vas, te relacionarás muchísimo menos con los nativos y con los demás turistas, y a lo mejor alguno pase a ser ex-amigo a partir de entonces.

 

VIAJAR EN PAREJA

Mark Twain decía que “nada pone más a prueba el amor que viajar juntos” y no puedo estar más de acuerdo con esta afirmación. Viajar en pareja será la prueba de fuego que dirá si tu pareja y tú sois compatibles. Cuántas parejas conozco que se han ido de viaje juntas y se han separado al llegar, cuántas otras que han estrechado lazos después de un viaje. Hay que ser muy compatible con una persona para que ambos disfrutéis del mismo viaje juntos; en un viaje sale todo lo bueno y todo lo malo de una persona, se pone a prueba tu paciencia, tu resistencia y tu capacidad de adaptación. Si te vas de viaje con tu pareja y vuelves con ganas de cortarte las venas, deberíais tener una conversación acerca de vuestros planes de vida; si antes de que acabe un viaje ya estáis planeando el siguiente, vete corriendo a comprar un anillo y empieza a organizar tu boda en una playa de Salvador de Bahía.

 

VIAJAR CON DESCONOCIDOS

La mayoría de las veces esto es una prolongación de viajar solo (aunque a veces también pueda pasar en pareja). Viajar con desconocidos es una experiencia que aconsejo probar a todo el mundo ya que de ahí se pueden sacar grandes amistades para toda la vida (y alojamiento gratis en otros destinos interesantes); es como el Gran Hermano, que todo se vive más intensamente. Tiene la ventaja que disfrutas de la compañía de alguien que si no te cae del todo bien, cada uno por su lado y listo, sin rencores. Así que si conoces a una o varias personas y vuestro destino es el mismo, probad a viajar juntos, las más de las veces descubrirás gente y experiencias maravillosas y aún encima compartiréis gastos. Otras veces, las menos, te toparás con un traficante de drogas que te usará de mula para pasar la mercancía por alguna frontera…perdón, se me fue, estaba pensando en la peli de Transsiberian.

 

En conclusión, con quien se viaje es lo menos, lo importante es hacerlo, siempre que puedas y la máxima cantidad de tiempo posible. Puede que en un mismo viaje pruebes todas las modalidades: sales sólo, te enamoras, viajas en pareja, se unen desconocidos que al final acaban siendo amigos; o sales en pareja, os dejáis, conoces a un grupo de angoleños que acaban por ser tus mejores amigos y te dejan tirado, sólo y desnudo en una estación de tren en Kuala Lumpur…¿quien sabe? Hay que saber disfrutar de todos y cada uno de los momentos que un viaje nos ofrece, viajar con la mente abierta y no cerrarte a nada de lo que pueda pasar.

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