Día 18: “Udaipur”

5:30 de la madrugada llegábamos al hotel de Udaipur, que habíamos reservado por internet el día anterior; nadie en recepción, todos durmiendo. Investigamos un poco por el hall del hotel pero nada, hasta que de repente escuchamos unos ronquidos que venían de detrás de la mesa de la recepción. Allí estaba el tío, tirado en el suelo durmiendo como un bendito. Lo despertamos para hacer el check in, pero nos dijo que hasta las 10 de la mañana no tenía habitaciones libres, que si queríamos podíamos dormir en la cocina o en el restaurante de la terraza. Necesitábamos más una ducha y una cama que el respirar, pero visto lo visto, nos conformamos con tirarnos en los sofás del restaurante (la cocina ya estaba ocupada por tres niños que resultaron ser los cocineros) a echar una cabezadita hasta que dieran las 10.

udaipur

El ruido de las tazas y el olor a café y chai me despertó. Cleis ya estaba despierta, sentada en una silla, y había varios huéspedes del hotel desayunando en algunas mesas. Debían ser sobre las 8:30 aproximadamente y allí nadie se extrañaba de ver a alguien durmiendo en una esquina de un restaurante (esto es India, aquí se duerme donde se puede). Tomamos un buen desayuno y cerca de las 10 de la mañana fuimos a por nuestra habitación. Recuerdo esa ducha como de las mejores de mi vida por el simple hecho de que llevaba casi 4 días sin duchar después de la escapada de Jaisalmer, la noche en el desierto y la noche en el sleeper bus del infierno. Ya estábamos instalados, era hora de ir a conocer Udaipur, la conocida como “Venecia de la India”.

udaipur

Udaipur se articula con numerosos canales entorno al Lago Pichola, con su famosísimo Lake Palace en el medio del mismo. Murallas, templos y palacios blancos pueblan sus calles, y el reflejo sobre las aguas del lago hace unas vistas y unos amaneceres y atardeceres dignos de postal desde cualquier terraza de la ciudad. No es una ciudad muy grande, por lo que se puede recorrer a pie sin problema. En la calle de subida al palacio, nos encontramos a mano derecha con el Templo Jagdish, construido en 1651 y que hace una visita bastante interesante.

templo jagdish

Sin embargo, el atractivo más importante de Udaipur, aparte del Lago, es el llamado City Palace, el palacio más grande de todo el Rajastán. Fuentes, patios y edificios pueblan este inmenso complejo a orillas del lago. Allí dentro nos sentimos auténticas estrellas de cine cuando todas las excursiones de colegios que lo visitaban, nos rodeaban para hacerse fotos con nosotros (profesores incluidos), ya que éramos los únicos occidentales que había allí en ese momento.

city palace

BRICONSEJO: el City Palace abre de 7:00 a 20:00. La entrada cuesta 30 rupias, pero si queréis visitar también el museo, el precio se incrementa hasta las 150 rupias. Cuidado en taquilla porque intentarán hacerse los locos y colarte las entradas más caras (4 veces intentaron hacérmelo hasta que me puso bravo).

taj lake palace

Dentro del City Palace hay dos hoteles de lujo y también uno de los embarcaderos del lago (por si queréis dar una vuelta en barquito). Cada hora salen botes del embarcadero para hacer un trayecto de 30 minutos sin paradas por el lago Pichola. Si lo que queréis es visitar el Taj Lake Palace, el hotel de lujo que se encuentra en el medio del lago, tenéis que coger un bote privado (no valen los que os dije antes) y decirle que queréis ir al restaurante (eso sí, preparaos a pagar más de 2000 rupias de factura que cuesta el plato si coméis o cenáis allí). El Taj Lake Palace se hizo mundialmente famoso por salir en la película Octupussy de James Bond; es un palacio de mármol construido en 1754 y es el hotel más famoso y uno de los más caros de todo el país (habitación más barata: sobre 40.000 rupias).

 

A lo largo de la ciudad, y a orillas del lago, también encontraréis innumerables gaths, donde la gente lava la ropa o contempla el lago. Udaipur es una ciudad bastante animada y siempre encontraréis algo que llame vuestra atención y despierte vuestra curiosidad.

gaths

Acabamos el día dando una vuelta por el Mercado Tibetano, una especie de mercadillo al aire libre donde vendían absolutamente de todo. Ese día nos fuimos a dormir pronto, estábamos infinitamente cansados y ya no dábamos para más.

mercado tibetano

 

Continúa en: día 19, “alone again”

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