Rusia

Como sabréis, si habéis leído la sección “¿quién soy?”, soy muy aficionado a la historia, y cualquier aficionado a la historia que se precie tiene que sentir muchísima curiosidad por Rusia. Siempre la he tenido y no podemos negar que esa país ha sido, probablemente, el mayor protagonista del s.XX, no sólo a nivel histórico, sino también a nivel cultural (su influencia es enorme en música, ciencia, literatura, arte…). Así que hace tiempo me juré a mi mismo que cuando surgiese la ocasión de ir, no faltaría a esa cita. Sin embargo, no voy a negar que la Rusia que esperaba encontrarme fue muy diferente a la que me encontré. Quizás esto haya sido problema mío, el dejarme envolver por la mala publicidad que los medios dan a ciertos países. Esperaba un país más cerrado en si mismo, más atrasado, con la gente mucho más distante y arisca, esperaba que tantos años de comunismo hubiesen hecho muchísimo daño al desarrollo. ¿Y que fue lo que me encontré? Pues todo lo contrario: un país vanguardista, muy moderno, seguro, una sociedad abierta, gente amable y cercana… me sorprendió mucho la verdad. Probablemente, como en todos los países, la vida en las zonas rurales sea muy diferente, pero desde luego lo que viví en San Petersburgo y, sobre todo, en Moscú, me dejó enormemente fascinado.

 

En San Petersburgo encontraréis una ciudad muy europea, al estilo de Amsterdam o Venecia, con sus canales, sus palacios, una ciudad muy señorial, limpia y elegante; da gusto pasear por ella y recorrer sus calles y, por supuesto, tiene el Hermitage, lo cual ya justifica su visita. En Moscú por el contrario, os metéis de lleno en Rusia; esto ya no es Europa, es otra cosa. Una ciudad enorme, gigantesca, monstruosa por sus dimensiones; avenidas enormes, boulevares preciosos, plazas espectaculares, un metro que se tiene bien ganado su sobrenombre de “Palacio del pueblo”, una limpieza en sus calles digna de ver, edificios de arquitectura soviética que le dan ese toque exótico tan ruso, parques kilométricos… Una auténtica capital con todas las letras; en comparación, Londres parece un pueblo, al menos esa es la sensación que a mi me dio.

 

Por las noches, el paisaje cambia por completo y he de decir, que sobre todo Moscú, es una de las ciudades mejor iluminadas que he visto en mi vida. Los rusos dicen que hay 3 rusias diferentes: la Rusia en verano, la Rusia en invierno y la Rusia de noche, y desde luego el contraste entre las 3 es espectacular. Todavía me falta por ver cómo es Rusia en invierno, pero comparando imágenes y videos de las mismas zonas, calles y monumentos, parece otro sitio totalmente diferente.

 

Rusia me encantó, al menos lo que vi de Rusia, y recomiendo su visita a todo el mundo. Políticas aparte, con las que podemos estar más o menos de acuerdo, es un destino que merece muchísimo la pena y que seguro os sorprenderá para bien. No os dejéis llevar por lo que diga la gente y comprobadlo vosotros mismos. Podéis ver el relato de este viaje en la sección VIAJE A RUSIA y ahora sí, aquí tenéis mi lista de 10 razones para visitar Rusia; ¿y tú, cuáles son las tuyas?, déjanos tu comentario:

 

10 RAZONES PARA VIAJAR A RUSIA

  1. Como ya he comentado, por el Hermitage. Hay quien lo cataloga como el mejor museo del mundo, hay quien dice que es el segundo mejor después del Louvre…para gustos, pero sin duda su visita merece el viaje. Si le quitásemos todas las obras de arte que tiene dentro, su visita sería igualmente imprescindible, sólo ver el palacio lo vale.
  2. Por el metro de Moscú, una auténtica maravilla. El “Palacio del pueblo”, un museo bajo tierra que no deja de sorprender estación tras estación. Unas más clásicas, otras más modernas, pero todas tienen algo que ver, algo que te sorprenderá: esculturas, lámparas, vidrieras, mosaicos…tan sólo déjate llevar.
  3. Por la historia del país. Está claro que Rusia ha copado el primer puesto de países influyentes del s.XX. Primero la Revolución Rusa, después su papel decisivo en la II Guerra Mundial, su liderazgo del bloque comunista durante la Guerra Fría, para acabar el siglo abriéndose al mundo con un proceso conocido por todos como Perestroika. Los rusos son un pueblo orgulloso de su historia y les gusta mostrarla a los extranjeros que visitan su país.
  4. Porque es el país más grande del mundo, y eso le confiere una gran diversidad. Ocupa dos continentes, tiene población asiática y europea, y por lo tanto bebe de dos fuentes culturales enormes.
  5. Por su idioma. Reconozco que, aunque no tengo ni pajolera idea de ruso (solo unas cuantas palabras sueltas), es un idioma que me encanta oír hablar (excepto cuando alguien me dice: “¡manden a ese paleto a Siberia!”). Me parece un idioma muy sonoro y melódico, y el alfabeto cirílico, precioso.
  6. Por su gran influencia cultural. Si la influencia histórica de Rusia es capital, su influencia cultural no es para menos. En literatura Tolstoi y Dostoyevski, en cine Eizenshtein, en música Shostakovich, en teatro Stanislavski, en ciencia Pavlov y Mendeleyev, en cosmonáutica Gagarin y Tereshkova, en danza Pavlova, en deportes Isinbayeva…la lista puede ser enorme, sólo he citado los más conocidos a nivel general para que os hagáis una idea.
  7. Por el transiberiano, un viaje que sigue siendo mítico para muchos viajeros y que los rusos no entienden el porqué de su fama. Cruzar toda Rusia en tren puede ser un tostón, pero un tostón por el que vale la pena pasar.
  8. Por el vodka. Otra de las grandes aportaciones de Rusia al mundo. Amigos alcohólicos, si queréis probar un vodka bueno, bonito y barato, ya sabéis a dónde tenéis que ir.
  9. Por su gente. Orgullosos, serios, desagradables, ariscos, maleducados…así me los habían vendido toda la vida, quizás porque en Rusia no se hacen muestras de afecto público ni es costumbre saludarse, pero obviando eso (que es un rasgo cultural), me los he encontrado simpáticos, colaborativos, agradables en el trato, dispuestos a ayudar y a enseñarte cosas sobre su país (así que puede que lo de orgullosos sea verdad).
  10. Porque es un viaje que te sorprenderá. Y esto se debe a la mala publicidad que toda la vida se ha hecho de Rusia en occidente; algo lógico si tenemos en cuenta que la Guerra Fría fue, sobre todo, un enfrentamiento sobre la forma de ver el mundo (había que vender una imagen negativa del otro bloque, y los rusos hicieron lo mismo con los americanos y occidentales). Así pues, como no podemos deshacernos de golpe de unos prejuicios que nos han inculcado durante años, partimos con una imagen bastante negativa, y el impacto de comprobar que todo eso no es cierto, nos hará que nos llevemos una impresión doblemente buena.

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