Ir de San Petersburgo a Moscú

Último día en San Petersburgo, y así como el tiempo me acompañó hasta ahora, hoy llueve a cántaros. Hoy dedicaría la mañana a ver lo único que me quedaba en San Petersburgo (la Catedral de San Isaac) para por la tarde, ir de San Petersburgo a Moscú vía tren rápido, aunque existen otras opciones que os explicaré más adelante.

 

CATEDRAL DE SAN ISAAC

Me dirijo cojeando (tengo llagas en los pies en carne viva) a la Catedral de San Isaac; se tardó 40 años en completar esta obra faraónica, que hoy, además de catedral (se celebran algunas misas y ceremonias: yo pude ver un bautizo) también es museo. Aquí podréis observar el complicado proceso de construcción, para el que se usaron casi 25000 árboles sólo para fijar los cimientos y en el que casi todos los obreros que construían la cúpula murieron por causa de la mezcla del oro y el mercurio; sin duda una exposición muy interesante. Os dejo un video con las vistas de su espectacular interior:

No se reparó en gastos en este edifico decorado con piedras preciosas, mármoles de colores, pinturas y esculturas… Si el interior es abrumador (puede albergar a 14000 personas), sus vistas desde la cúpula también merecen mucho la pena (aunque la subida es complicadilla: 562 escalones); allí tendréis la mejor perspectiva de San Petersburgo, la plaza Isaakievskaya, el hotel Astoria, el Ayuntamiento, el río Neva… y si tenéis suerte os tocará un día más depejado que el que me tocó a mi.

catedral san isaac

catedral san isaac

BRICONSEJO: San Isaac abre de 10 a 17, pero también hacen visitas nocturnas guiadas. Cierra los miércoles. Junto con el Hermitage, San Isaac es la visita que más recomiendo en San Petersburgo.

 

Saliendo de San Isaac fui a visitar el Teatro Marinsky (de 1860), el más importante de Rusia junto al Bolshoi, para después ir a comer y poner definitivamente rumbo a Moscú.

 

CÓMO IR DE SAN PETERSBURGO A MOSCÚ

Hay varia opciones para ir de Moscú a San Petersburgo:

  • Coche: no es muy aconsejable viajar con coche alquilado por Rusia, ya que las áreas de servicio son escasas.
  • Autobús: más barato pero un trayecto mucho más pesado y largo.
  • Tren: aquí tienes dos opciones, la alta velocidad (Sapsan) y el tren regular o nocturno (Flecha Roja o Grand Express que tardan el doble). Los trenes salen (y llegan) desde Moskovski Vokzal en la Avenida Nevski.
  • Avión: más rápido pero hay que pagar el transporte al aeropuerto y el vuelo, con lo que echando cuentas, a no ser que tengas mucha prisa, compensa el tren.

Yo me decidí por probar la alta velocidad rusa, en un viaje que apenas llega a las 4 horas, en un tren cómodo, amplio, rápido y con múltiples servicios: bar, restaurante, azafatas, vagones exclusivos para viajar con niños, uno adaptado completamente a minusválidos y otro para viajar con tus mascotas. No es la opción más barata pero si la más cómoda.

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A última hora de la tarde llegué a Moscú y ya me quedé maravillado en la primera estación de metro (del metro de Moscú os hablaré más adelante y le dedicaré una entrada completa al mismo). Voy en metro hasta la calle donde había reservado el hotel, más que calle era un callejón, aunque muy céntrico, a 10 minutos andando de la Plaza Roja, justo al lado de la Avenida Tverskaya. Allí busco en los portales pero no encuentro ni letreros ni nada; doy una vuelta por la calle a ver si encuentro el hotel, le pregunto a una señora que pasa, pero sólo habla ruso. Hasta que por fin pasa una pareja, los paro y la chica hablaba un poco de inglés. Me dice que la dirección es correcta, pero que allí no hay ningún hotel, así que, amablemente llama con su teléfono al teléfono de contacto de la reserva. Habla con una señora en ruso y me dice que no me preocupe, que ahora viene alguien, que lo que he reservado no es un hotel, sino una habitación en un piso (al parecer algo bastante común en Moscú). Les doy las gracias y a los 5 minutos llega una señora que sólo habla ruso, me lleva a un edificio anexo, me muestra la habitación y malamente, y con ayuda del google translate, consigo hacer el check in. Edificio antiguo, habitación amplia pero muy cutre, baño compartido…al menos estaba súper céntrico y era baratísimo para ser Moscú (25€ la noche), pero el Hotel BonApart no es un hotel, así que no esperéis ni recepción, ni servicio de habitaciones, ni desayuno, ni nada de eso.

 

Me instalo y, como estoy en el centro, me bajo a dar una vuelta de reconocimiento hasta la Plaza Roja y mi primera impresión es: ¡¡¡GUAUUUU!!! Moscú es enorme, gigantesca, grandes avenidas, boulevares kilométricos, plazas colosales y la gran Plaza Roja, estupendamente iluminada por la noche, que parece el típico pueblecito idílico navideño. Reconozco que lo mío con Moscú fue amor a primera vista. Hasta se me olvidó el dolor de pies. Volví a mi cuarto a descansar porque mañana tocaba pateada y recorrer la ciudad.

plaza roja plaza roja plaza roja plaza roja

 

Continúa en: “Qué ver en Moscú”

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