Introducción

28 estados, 7 territorios, 1.100 millones de habitantes, 18 lenguas oficiales, más de 10 religiones, un sistema de castas incomprensible… India asusta sólo con unos cuantos datos generales. ¿Y cómo estaba yo?, pues al principio muy tranquilo, pero a medida que los días iban pasando y se iba aproximando la fecha de la partida, la incertidumbre se abría paso dentro de mi. Iba a ser mi primer viaje sólo, por necesidad, por salud mental, necesitaba alejarme de mi realidad y estar en un lugar lo más diferente posible, un lugar en el que no conociese a nadie ni nada me resultase familiar. Así que, inconsciente de mi, me decidí por la India, quizás embelesado el embrujo fascinante que cuenta mucha gente de ese país y por los relatos de algún que otro blog de viajes, especialmente uno llamado indianlassi. Este blog, indianlassi, no sólo fue mi mayor inspiración para ir a la India, sino que lo aconsejo ciegamente a cualquiera que planee un viaje a ese país y necesite información útil y de primera mano sobre cualquier tema referente a la India; sobre él también tengo una de las mejores anécdotas y casualidades que me han pasado en la vida y que narraré más adelante, ¿creeis en el destino? ¿Pues que me diríais si después de haber tenido esa página como referencia durante varios meses de preparación del viaje, resulta que me encuentro con su creador en mi vigesimoséptimo día de viaje en India? ¿Qué posibilidades había en un país de 1100 millones de habitantes? India, ese país donde el karma existe. (Podéis leer una entrevista al creador de indianlassi aquí mismo).

 

BRICONSEJO: planea los viajes largos con tiempo, lee, investiga, anota, hay muchas cosas que te van a resultar extrañas, cuanto más sepas sobre tu destino, mejor.

 

Así pues, como os iba contando, el nerviosismo se adueñaba de mi, así que hice algo que jamás creería que iba a hacer: contacté con un par de desconocidos por internet que viajarían a la India en las mismas fechas que yo. Llegarían antes e iban a estar menos días, pero el hecho de compartir parte del viaje con gente de mi país me hacía sentir más tranquilo ante lo desconocido. A día de hoy, ya más acostumbrado a viajar sólo, es probable que no lo hiciera, pero sin duda fue una experiencia gratificante y mis compañeros de viaje resultaron ser excepcionales.

 

BRICONSEJO: si tienes miedo a viajar sólo pero no tienes con quien ir, existen muchísimos foros de viajes en internet para buscar compañeros de destino a cualquier lugar del mundo, tanto por destino como por fecha: losviajeros es una de las mayores comunidades en habla hispana para esto.

 

Pese a toda esta incertidumbre, Asia me atraía, la India me atraía desde hacía tiempo; base milenaria de la sabiduría y la cultura oriental, fuente de la que bebieron chinos, japoneses y países del sudeste asiático. Por fin iba a tener la oportunidad de vivirla en primera persona, iba a recorrer los estados de Rajasthan y Uttar Pradesh en una ruta que me llevaría por casi todo el norte del país durante 32 días; ¿y cómo fue mi impresión? Pues si queréis mi opinión general sobre el país y mi lista de 10 motivos para visitarlo, sólo tenéis que clicar aquí.

                              Madrid tiene mucho que ver pasé dos días en Madrid una ciudad invivible pero insustituíble

Como quería ir con tiempo para desconectar y aclimatarme, pasé dos días en Madrid antes de coger el vuelo que me llevaría primero a Estambul, y después a Delhi. Reconozco que Madrid es una ciudad que me encanta y, siempre que puedo, me gusta parar y callejear por ella; sigue siendo un bullicio y un ir y venir de gente terrible; como decía Sabina: “una ciudad invivible pero insustituíble”. Como en casi todas las capitales, cuesta encontrar gente de aquí por el centro, casi todos turistas o emigrantes, pocos madrileños, y es que Madrid tiene mucho que ver (en breve escribiré alguna entrada sobre qué hacer en Madrid de turisteo). Así que después de pasar dos días en la capital, partía para el aeropuerto de Barajas, ajeno a todo lo que me esperaba, un 26 de octubre, dispuesto a pasar 32 días en un país desconocido y extraño. Iba con tiempo suficiente, dos vuelos nocturnos me esperaban en las próximas horas y mi incapacidad para dormir sentado se ponía a prueba nuevamente (y no sería la última vez en esta aventura). Aquí comienza la narración de otro LocoViaje…

 

 

Continúa en: día 1, “Asia a un lado, al otro Europa”

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