Día 5: “los trenes de la India”

Último día en Delhi, hoy partía para Agra, por la tarde, en tren; ya me tardaba probar los famosos “trenes de la India”. Bajé ya con la mochila repleta a pagar a la recepción del hotel y como no, mis increíbles “amigos” del hotelito, pretendían cobrarme 400 rupias de más. Menos mal que llevaba la reserva impresa, se la planté en la cara y no hubo lugar a mucha discusión. Para los que vayáis a Delhi y queráis ahorraros una mala experiencia, el nombre de este hotel era Hotel Payal (un saludo “amiguis” del Hotel Payal, ¿dónde está el emoticono de la peineta cuando se le necesita?).

 

Otra mañana más, 9:00 a.m. y todo cerrado. A veces es desesperante no estar acostumbrado a no tener horarios, a que todo vaya según vaya surgiendo; otras veces, sin embargo, les envidio por eso. Me dirigí hacia la estación del tren que me llevaría a Agra, ciudad del famoso Taj Mahal, pero tenía mucho tiempo, el tren no salía hasta la media tarde, así que hice una última visita en Delhi: la Tumba de Humayum. Conocida como “el pequeño Taj Mahal”, esta impresionante construcción está inspirada en ese famoso monumento; da cobijo a los restos de un gran emperador mogol y está basada en las madrasas del arte persa. Es otra visita altamente recomendable, sobre todo si se hace antes de ver el Taj.

 Tumba de Humayum.

Los indios son un pueblo peculiar. Raros, hasta ellos mismos se sorprenden a veces de lo raros que son. Sin embargo, pesados o no, sucios o limpios, agradables o desagradables, no se puede decir que te sientas inseguro entre ellos. En todos estos días en Delhi he atravesado barrios en los que no pondría un pie si llega a ser Europa o América, y sin embargo, aquí no sentí sensación de peligro en ningún momento, todo lo contrario. Sientes miradas, muchas, miradas fijas que a veces se vuelven incómodas, pero no desafiantes, sino curiosas. Los indios son un pueblo muy curioso y les gusta preguntar, les gusta saber y les gusta hablar.

 

BRICONSEJO: en la India sentirás miles de miradas que se clavan en ti, fijamente, incómodamente muchas veces (sobre todo si eres mujer y rubia). No te lo tomes como un desafío; aunque resulte violento, para ellos es algo normal y lo hacen, la mayoría de las veces, por curiosidad. Igual que hacerle una pregunta personal a un completo desconocido; nosotros es algo que reservamos para la gente con la que tenemos confianza, ellos no.

 

LOS TRENES DE LA INDIA

 

Llegué con bastante tiempo a la estación, aún faltaban 3 horas para que saliese mi tren, pero la vida en las estaciones y trenes indios es impresionante, y vale la pena pasar tiempo observándola, mirando cómo se comportan, cómo es su día a día. Allí coincidí con 3 españoles a los que me encontré llorando y sollozando, llevaban 2 días en India y ya se querían ir, no soportaban estar allí, el primer impacto de la India les había abrumado por completo, y es que este, no es un viaje para el que todo el mundo está preparado. Estuvimos hablando un buen rato hasta que su tren salió; me daban pena y, aunque les entendía, no dejaba de pensar en la cantidad de gente que se va con mal sabor de boca de este país quizás por no darle el tiempo suficiente para entenderlo.

 

Solo faltaba esperar a que saliese mi tren, yo ya tenía el billete desde hacía días. Comprar billetes de tren en India es muy sencillo, se puede hacer directamente en internet en esta página web (IRCTC), se pueden sacar en cualquier agencia privada de viajes u hotel (os saldrá más caro por la comisión) o directamente en las taquillas de la estación (a veces las colas son interminables y alguna taquilla no dispensa tickets a extranjeros). Yo por mi parte, los sacaba por internet para ahorrarme colas: necesitas un número de teléfono indio para registrarte en su web, pero siguiendo un tutorial en internet que se han currao nuestros amigos de “conmochila“, es sencillo hacerlo con un número de otro país; es cómodo y práctico.

 

BRICONSEJO: si quieres sacar billetes en taquilla en Delhi, los billetes de tren se sacan en la estación central de New Delhi en Paharganj, en la primera planta, oficina para extranjeros (International Tourist Bureau); para comprar billetes hay que llevar el pasaporte. Es habitual que alguien os diga que está cerrada o que la oficina no existe (falso, yo he estado allí para preguntar dudas), para intentar llevaros a una agencia privada a venderos el billete y así poder sacar comisión.

 

Viajar en tren en India es, Viajar en tren en Indiaprobablemente, la mejor experiencia de visitar este país. Es barato, es divertido, es relativamente rápido, y es toda una experiencia social. La vida en las estaciones es enorme como he dicho antes, pero es que a lo largo de las vías también hay todo un mundo de gente intentando sobrevivir. Gente que sube y baja del tren a cada parada, ofreciendo fruta, chai, comida, bebida, … viajeros que van y vienen, y en el corto espacio de tiempo que coinciden contigo te cuentan su vida y les cuentas la tuya. El tren es un símbolo del desarrollo de este país, el medio preferido de transporte por los lugareños y una experiencia que hay que vivir sí o sí.

 

BRICONSEJO: en los trenes indios, las puertas y ventanas (todas con barrotes excepto una) siempre van abiertas, así que si vas a pasar la noche en el tren es aconsejable ir abrigado. Los trenes tienen diferentes clases de viaje, recomendamos nunca coger SECOND SITTING (son esos vagones que veis en la tele donde van 500 indios apilados; yo le llamo la “clase tetris”) y reservar siempre en clase con AC (aire acondicionado). Si viajas en SLEEPER (la clase más barata con litera), intentar coger siempre litera superior, ya que las ratas no llegan hasta allí y las literas inferiores, por el día, se usan de asientos donde todo el mundo se sienta. Acordaos de llevar siempre con vosotros papel higiénico.

 los trenes de la india

Llegué a Agra bien entrada la tarde. Primera impresión buena. Una ciudad más pequeña, gente más agradable y precios más moderados. Al salir de la estación estuve un buen rato regateando con varios conductores de rickshaw a ver quién me llevaba más barato. Cuando convencí a uno, me llevó a un hostel que había reservado el día anterior por internet y que resultó ser uno de los grandes aciertos casuales de este viaje. Friends Paying Guest House era un pequeño negocio familiar, de trato cercano, donde la madre cocinaba, los hijos atendían la recepción, y el padre se encargaba de que todo funcionase. Acababa de llegar a la que todavía, a día de hoy, le sigo llamando “mi casa en la India”.

 

 

Continúa en: día 6, “un hogar lejos del hogar”

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