Día 4: “la funcionalidad del caos”

8:30 de la mañana en Delhi, todo cerrado, imposible encontrar un sitio donde desayunar, definitivamente, aquí no hay normas, ni horas, abren cuando se despiertan, cierran cuando les entra el sueño, y les da igual. Esta ciudad es un auténtico caos, lo sorprendente, lo que me deja maravillado, es que dentro de ese caos, las cosas funcionan, no se entiende muy bien cómo. En la carretera es la ley del más fuerte, el que pita antes pasa primero, pero es difícil ver choques o accidentes, las tiendas no tienen horarios establecidos, la gente hace según le apetezca: ¿tengo sueño? me acurruco en un rincón y me echo una cabezada, ¿tengo hambre? paro lo que esté haciendo y como, ¿tengo que ir al baño? donde me pille lo hago… es una especie de anarquía donde todo el mundo hace lo que le da la gana y, sin embargo, la ciudad funciona sorprendentemente.en Delhi muévete en metro siempre

Hoy, cansado de tanta engañifa y de tanto aviso de peligro, decidí que iba a pasar de todo indio que se me acercase, e igual que ellos, hacer lo que me diese la gana. Así que me fui al metro. Ese metro que me habían comentado que era antiguo y peligroso. Pues resultó ser nuevo, barato y tremendamente útil.

 

BRICONSEJO: en Delhi muévete en metro siempre que puedas, es baratísimo y la red es nueva y bastante buena. Eso si, evita las horas punta si no quieres morir por aplastamiento.

 

Fui a ver el Fuerte Rojo, sí, ese lugar que estaba cerrado por reformas. Pues bien, ni cerrado (bueno, cierran los lunes por descanso), ni ha sufrido reformas desde que se construyó. Recordad: no os fiéis de nadie. El Fuerte Rojo es una antigua fortaleza mogol que impresiona más por fuera que por dentro; no vale la pena perder mucho tiempo visitándolo ni pagar la entrada de 270 rupias (10 rupias si eres indio; con razón en India hay tanto turismo nacional).

   Fuerte Rojo

Del Fuerte me dirigí a Old Delhi, lo que en Europa llamaríamos la “ciudad vieja”. Para que os hagáis una idea, Old Delhi es como una favela de 7 millones de habitantes, calles de tierra, basura en la calle, casas destrozadas… nunca me metería en un barrio así en Europa o América, sin embargo, aquí no sentí en ningún momento sensación de peligro o incomodidad. Quitando la curiosidad que sienten por ver turistas, se pasa bastante desapercibido y la gente es sumamente agradable y sonriente. Y por cierto, si queréis probar un deporte de riesgo, cruzad una calle en Chadni Chowk, el mercado más antiguo y de más actividad en la ciudad. Pasé varias horas callejeando y por fin llegué a Jama Masjid (lo que se ve en la foto de portada), la mayor mezquita de la India y también una visita obligada. Allí conocí a una pareja de vascos que acababan de llegar y ya se querían marchar; tranquilos, yo estuve a punto de cortarme las venas tres veces. Para visitar Jama Masjid hay que entrar descalzo, con los hombros tapados y las mujeres también el pelo (si no tienes con qué taparte te dan una especie de albornoz raro y mugriento que debe oler a rosas).

Chadni Chowk

Old Delhi Jama Masjid

Cogí nuevamente el metro y me dirigí a Conaught Place, el centro neurálgico que construyeron los ingleses y a partir del cual salen las grandes avenidas que “organizan” la ciudad (excepto Old Delhi que va a lo suyo). Esta es zona de dinero, bancos, tiendas caras, joyerías, oficinas, y aquí sí, la única Oficina de Turismo Oficial… En un estilo colonial neoclásico bastante característico y un parquecito justo en el medio de la plaza donde me tiré a descansar un rato, viendo cómo trabajaban los limpiabotas y los curiosos “limpiadores de orejas”.

   Conaught Place

Con las energías renovadas volví al metro (qué gran invento el metro) para dirigirme a uno de los lugares que más ganas tenía de ver en India: Akshardam. Puede que este sea uno de los lugares más impresionantes que haya podido ver en mi vida; por desgracia no hay fotos porque sus medidas de seguridad son exageradas: 3 registros exhaustivos, arcos de seguridad que funcionan (raro en India), nada de móviles, mochilas o cámaras de fotos ni aparatos electrónicos de ningún tipo, te hacen una foto al entrar con todas tus pertenencias y la cotejan cuando sales… No había visto nada igual en mi vida. Y lo curioso es que es un sitio del que apenas hablan las guías. Akshardam es un complejo de templos hinduistas relativamente moderno (lo inauguraron en 2005), con sus cuidados jardines, sus espectaculares esculturas, sus fuentes y ríos, y su arquitectura asombrosa. Está considerado el templo hindú más grande del mundo. Os dejo un video para que os hagáis una idea de cómo es el complejo de Akshardam:

 

BRICONSEJO: Akshardam es la mejor visita que puedes hacer en Delhi con diferencia (junto con el Templo del Loto). Se encuentra bastante alejado del centro pero hay un metro que te lleva directo. Acordaos que cierra los lunes.

 

Hoy sí que estaba disfrutando, por primera vez desde que llegué a esta insufrible ciudad. Volví al metro y descubrí un nuevo deporte de riesgo: el metro de Delhi en hora punta. Mil personas intentando entrar a presión en un vagón donde ya van otras mil, y el policía que estaba durmiendo de pie, cuando se despierta y ve la escena ¿qué hace?, ¿sacar gente?, nooooo eso no sería “indian style”, pues lo que hace es empujar más para que entren de una vez y se piren, claro que sí.

metro de Delhi en hora punta

BRICONSEJO: el truco para entrar en el metro de Delhi en hora punta es empujar a discreción, sin respetar ancianos y niños, ¡a saco! Eso sí, estad pendientes de por qué lado abren las puertas en vuestra parada (lo anuncian por megafonía), porque es más difícil salir que entrar.

 

Para terminar el día me fui a visitar primero los Jardines Lodi (con tumbas del s.XV y XVI, uno de los lugares más tranquilos de Delhi) y después la zona de la Puerta de la India, con la gran avenida que llega hasta el palacio presidencial y sus amplios jardines; a esta avenida se la conoce como “el camino del rey”. La Puerta de la India es un gran arco de triunfo de 40 metros de altura, en la que siempre tendréis a la guardia real con uniforme de gala para poder haceros unas fotos. Y así acababa mi tercer día en Delhi, y por fin esto empezaba a molar.

  Jardines Lodi Puerta de la India

 

 

Continúa en: día 5, “los trenes de la India”

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