Día 4: “dos taraos en Verona”

Son las 3:30 de la madrugada, todos se han ido a dormir excepto Ore y yo, no tenemos sueño, seguimos sentados en la mesa hablando de todo un poco; dicen que cuando dos taraos se juntan las situaciones que pueden surgir son imprevisibles y la verdad que tanto a él como a mi nos falta bastante cordura. Sólo hizo falta un comentario del estilo de:

– No tengo sueño, y no vine a Venecia para dormir.

Nuestras miradas se cruzaron y nuestras mentes se pusieron a funcionar, no hizo falta decir más. Cogimos el ordenador y consultamos el horario de salida del primer tren, sin importarnos mucho el destino, siempre que pudiéramos estar de vuelta lo más tardar a media tarde:

– Verona!!!

– ¿ Qué coño hay en Verona?¿ Romeo y Julieta?

– ¿Qué más da? Vámonos, no lo sabremos hasta llegar allí.

Y dicho y hecho. Fuimos a despertar a Nacho (Borja y Fernando los descartamos porque tenían que trabajar al día siguiente).

– Nacho, nos vamos a Verona, vente!!

– A Verona?? Estáis locos, son las 4 de la madrugada!!

– Levántate, es la mejor hora para ir.

– Dejadme dormir!!

Y el cabronazo se dio la vuelta Así que allá nos fuimos, 4 y cuarto de la madrugaday nos ignoró por completo. Así que allá nos fuimos, 4 y cuarto de la madrugada, Ore y yo dispuestos a coger un tren rumbo a Verona (un sitio en el que nunca antes había pensado estar). Desde casa de Borja hasta la estación de tren teníamos que atravesar toda la isla, era una tirada bastante larga, creo que tardamos casi una hora. Pues bien, atravesar Venecia de madrugada, en silencio, sin ese bullicio de gente que hay por el día, sólo escuchando nuestros propios pasos a través de callejuelas estrechas y oscuras puede que haya sido la mejor experiencia de todo el viaje. Fue como atravesar una ciudad fantasma retrocediendo 3 siglos. No había nadie, no se escuchaba nada, era el silencio absoluto atravesando las calles y era verdaderamente genial. Asustaba y emocionaba a la vez. Para que os hagáis una idea, en todo el trayecto sólo nos cruzamos con una persona a la altura de Rialto, nadie más, toda la ciudad para nosotros. Sin duda fue lo mejor de Venecia, el momento en el que me sentí como si la ciudad fuera nuestra y la hubieran construido para nosotros, un momento de felicidad total que no se me olvidará nunca.

 

BRICONSEJO: si tenéis la oportunidad de recorrer Venecia de madrugada, es una experiencia que recomiendo encarecidamente. Lo más parecido a cruzar una ciudadela medieval abandonada.

 

VER VERONA EN UN DÍA

Llegamos a la estación de Santa Lucía a las 5:30 y en breve salía el tren con destino Verona (tampoco en la estación es que hubiera mucho movimiento). Dos horitas de viaje y voilá!! Verona!! Estaba amaneciendo y parecía que el día iba a ser tan bueno como los anteriores.

                                                             La entrada en la Piazza Bra es espectacular

He de decir que Verona me impresionó y recomiendo encarecidamente su visita. Es una ciudad de tamaño medio, con amplias plazas, calles preciosas, cientos de monumentos y bastante cuidada para ser una ciudad italiana (suelen estar más llenas de mierda). La entrada en la Piazza Bra es espectacular, con el anfiteatro dominándolo todo (no es el Coliseo pero sin duda es impresionante y vale la pena su visita). Como en todas las ciudades no basta con visitar sólo lo turístico, hay que patear la calle, pararse a observarlo todo. En cualquier calle de Verona encontrarás algo interesante que ver. Cruzar el río Adigio, que atraviesa la ciudad haciendo meandros, por el Ponte Piettra vale la pena para visitar las ruinas romanas y el teatro y además nos dará unas vistas de la ciudad verdaderamente preciosas al amanecer. InnumerablesCruzar el río Adigio, que atraviesa la ciudad haciendo meandros, por el Ponte Piettra plazas e iglesias nos aguardan en cada rincón y la belleza de muchas de sus calles es digna de admiración, igual que la fortificación de Ponte Scaligero; nuevamente para los románticos, comento que el conocido “Balcón de Julieta” no es más que un reclamo para turistas construido en el s.XX para aprovechar el tirón de la obra de Shakespeare, su visita no vale la pena, hay mil cosas más interesantes en esta ciudad. Sin duda Verona me sorprendió, no esperaba que me gustara tanto y espero que no sea la última vez que pongo el pie aquí.

 

BRICONSEJO: visita Verona, no te arrepentirás!!!

 

Después de recorrer Verona, Ore y un servidor regresamos a Venecia a media tarde para juntarnos con el resto, pues a última hora teníamos un palco reservado en La Fenice para ver Romeo y Julieta y la actuación de Borja como Mercucio. El teatro es verdaderamente espectacular, precioso (más por dentro que por fuera), y con ese enchufe hasta recorrimos camerinos y todo, con la amenaza de Nacho de apagar todas las luces desde un cuadro de control. Al final del día fuimos todos juntos a cenar, les contamos nuestras andanzas por Verona y para casa que mañana nos esperaba Eslovenia.

 

 

Continúa en: Día 5, “mi gran noche”

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