Día 10: “el arte de regatear”

Pushkar es una ciudad sagrada y en ella no está permitida ni la carne (son estrictamente vegetarianos), ni los huevos, ni el alcohol, ni el contacto carnal; viene a ser lo que diríamos: la ciudad antivicios (ideal para mi oye…¡Quitarme la vida ya puestos!). Parte de las cenizas de Gandhi se esparcieron desde el Gath de Gandhi; en los gaths hay que descalzarse, no fumar, no bromear y no hacer fotos; son lugares sagrados y se toman muy en serio las faltas de respeto.

palacios de pushkar palacios de pushkar

Hoy hemos dedicado el día a pasear por Pushkar, mirar, comprar, regatear… Pushkar es un gran mercadillo gigante donde el regateo está a la orden del día; y es algo que se toman muy a pecho. Cualquier cosa se puede conseguir a cualquier precio, y cuando preguntas cuánto vale algo, la respuesta siempre es: ¿tú cuánto pagarías? Del precio que te dicen al precio real hay un buen trecho y existen tres normas no escritas sobre el regateo en India que debemos recordar:

 

NORMAS NO ESCRITAS DEL REGATEO

 

  • El precio de venta suele ser una tercera parte de lo que piden, a veces más. Los indios son conscientes de la diferencia de salarios e incluso se informan de la situación económica de cada país. Es probable que si sois españoles os pidan menos que a un australiano, por ejemplo, que tienen más capacidad adquisitiva.

 

  • Por mucho que ajustes, nunca jamás conseguirás el mismo precio que un indio. No lo intentéis, varios mercaderes me persuadieron de eso. Ningún extranjero conseguirá algo al mismo precio que un local; para ellos es como regalar la mercancía si lo hicieran.

 

  • Compres lo barato que compres, siempre te irás con la sensación de que te han timado. Te piden 10.000, lo sacas por 500 y te lo dan con una sonrisa en la cara, y tú te vas cabreado porque lo podrías haber sacado por menos. No te preocupes, es normal, es desesperante no saber nunca el precio de nada, pero piensa que es parte del juego.

 

Y es que así es el regateo, un juego para el que hay que tener paciencia y que describieron muy bien los Monty Python en la genial “La Vida de Brian”.

Llegas, tú dices una cantidad, ellos la multiplican por 3 o 4 y empieza el juego. Si la cosa se alarga demasiado, es normal que te inviten a sentarte con ellos y te ofrezcan un té. El regateo es una actividad que desespera a muchos occidentales, pero que puede llegar a ser tremendamente divertido y es una buena forma de hablar y conocer a la gente. Lo único que hace falta es tiempo y verborrea.

 

BRICONSEJO: las sonrisas, el contacto físico (toquecitos en el hombro o en el brazo) y las buenas palabras y halagos harán bajar el precio de nuestro ansiado producto rápidamente. Jamás regateéis por algo que no estéis dispuestos a comprar, una cosa es que el precio no os convenza y otra muy diferente que le hagáis perder el tiempo u os cachondeéis de él.

 

Con el tiempo, una vez pasas varios días metido en ese juego, aprendes rápidamente a diferenciar cuándo una oferta se puede bajar y cuándo has llegado al límite del precio. Y aprendes a reconocer cuándo una cifra que das puede resultar ofensiva. De todas formas nunca olvidéis las 3 normas.

camellos en pushkar vacas en pushkar

Después de un agradable día de descanso y de “no hacer nada” (a veces es muy necesario), disfrutamos del atardecer junto al lago; la verdad que Pushkar es una delicia de lugar, con unas puestas de sol impresionantes. Cenamos en un céntrico restaurante, donde el dueño me retó a escribir la comanda en hindi; si lo hacía, nos invitaba a las bebidas. Dicho y hecho, cuando vio la nota exclamó: “escribes hindi mejor que mi hijo” (¡Gracias Google Translate!). Nos fuimos a descansar pues para mañana teníamos billetes de tren a Jodhpur y Jose nos abandonaría, pues su vuelo era el primero en salir para España.

pushkar

 

Continúa en: día 11, “la primera despedida”

    2 Responses

  1. En Túnez el guía nos dijo que el precio real era 1/6 del ofrecido, demasiado tarde ya había comprado un abrecartas en forma de puñal por 20€!!!!! Me dolió tanto que aún está colgado de mi estantería a manera “recordatorio”….. ah también me llevé el teléfono de un tunecino que me estuvo llamando a España como un mes a ver si me lo traía conmigo…. jajaja

    1. Lo de los precios es esos sitios es desesperante, hay que tomárselo como un juego, nada más.

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