Cómo regatear

Lo siento, pero en esta entrada no vamos a hablar de fútbol, no es ese tipo de regateo al que nos referimos. Hablaremos sobre algo que a muchos viajeros les trae de cabeza y a otros muchos, entre los que me incluyo, les fascina, y es ni más ni menos que cómo regatear un precio. Aunque nosotros no estamos acostumbrados a hacerlo, en más de medio mundo (Asia, África, Sudamérica y Oriente Medio principalmente) el regateo está a la orden del  día y no es conveniente ir a comprar nada sin tener en cuenta ciertas premisas o normas no escritas que casi siempre se cumplen.

 

Como acabo de comentar, hay mucha gente a la que el regateo le desespera y deciden directamente o no comprar, o pagar siempre lo que les piden con tal de no tener que perder tiempo en la transacción (esto último muy mal). Sin embargo, he de decir que el regateo es un auténtico arte que hay que tomarse como un juego; si tienes paciencia y te gusta socializar, puede ser, sin duda, de las mejores experiencias en tu viaje. Reconozco que yo fui cogiéndole el gusto con el paso del tiempo y una vez te sumerges en ese mundo, es tremendamente divertido y hasta estimulante; tanto, que alguna vez he intentado regatear en comercios europeos al llegar de viaje (se me va la pinza a veces).

 

Ya he hablado sobre el regateo en países como la India en esta entrada: “el arte de regatear”, pero ahora voy a dar unas pautas más desarrolladas y aplicables a todos los países donde el regateo es parte de su cultura, siempre basadas en mi propia experiencia personal. Si viajas a cualquier país asiático, africano, sudamericano o de medio oriente, debes tener en cuenta estas premisas y aplicarlas siempre que vayas a comprar, así te convertirás en un auténtico profesional del regateo.

 

GUÍA PRÁCTICA SOBRE CÓMO REGATEAR

Estas son una serie de normas no escritas que se pueden aplicar en todos los países donde se usa el regateo; lo único que necesitas para llevarlo a cabo es tiempo y verborrea:

 

  • Se dice que en los lugares con precio marcado, en centros comerciales o tiendas cerradas no se regatea, que esto sólo se hace en zocos o mercados al aire libre. Bien, aunque mayoritariamente esto es cierto, no siempre se cumple, y por mucho que el precio esté marcado, siempre se puede intentar regatear (si se hace con actitud, respeto y simpatía puedes llevarte muchas sorpresas). Desde habitaciones de hotel, hasta comidas, transportes… casi todo es regateable en algunos países del mundo (casi; tampoco os vengáis arriba y os pongáis a regatear en un Armani del centro de París).
  • Tómatelo con calma, el regateo no es sólo una operación de compraventa, sino que es algo cultural, un intercambio que se suele aprovechar para cruzar opiniones y puntos de vista. Bien utilizado, sirve para aprender muchas cosas y costumbres sobre los locales. En muchos países es costumbre que te ofrezcan sentarte y tomarte un té con ellos mientras negociáis (puedes pasar de 20-30 minutos negociando, a veces más); negarse e intentar sacar una buena oferta rápidamente, es automáticamente perder muchos puntos para conseguir un buen precio. Siéntate con ellos, habla, disfruta e intenta alcanzar un precio justo. Al final, compres o no compres, lo importante es irse con una buena experiencia.
  • Intenta no pasarte por lo que ofreces por un artículo. Y cuando digo no pasarte, me refiero a no pasarte por abajo ni por arriba. Ellos te pedirán una cifra elevada, normalmente unas 2 o 3 veces más de lo que realmente están dispuestos a aceptar. Si ofreces una cantidad ridícula, se ofenderán y se acabará la transacción; lo lógico es bajar a la mitad o un poco más (una tercera parte) y negociar un precio intermedio desde ahí. Tampoco te pases por arriba, la cifra que ofrezcas de un principio tiene que ser menos de lo que estás dispuesto a pagar, porque tu siguiente oferta tendrá que ser un poco superior (no existe el regateo si no te mueves de un precio y esto sí que hace que se enfaden: si él baja su oferta, tú estás obligado a subir la tuya, así funciona).
  • El precio que te dé el vendedor, de inicio, dependerá de varios factores, entre ellos tu indumentaria o tu país de procedencia, e incluso tu actitud (a veces también las ganas que tenga de vender). Si vistes bien o vienes de un país con una buena renta per cápita, te pedirán mucho más (y créeme que saben perfectamente qué países están bien económicamente y cuales no). Ir con actitud chulesca o perdonavidas tampoco nos ayudará; humildad y cara de no tener un duro es lo mejor; vestir discretamente, sin hacer ostentación y decir que eres de un país más pobre que el tuyo siempre ayuda (aunque tengas que cambiar el acento).
  • A veces, el vendedor prefiere que el precio de inicio lo des tú, por lo que te preguntará “tú cuánto pagarías”. En este caso tienes dos opciones: devolverle el balón (“tú cuánto pides”) y que empiece él el juego, o dar un precio que yo fijo en la mitad de lo que cuesta eso mismo en mi país. Preferiblemente siempre es mejor que el precio de inicio lo dé el vendedor.
  • Nunca intentes conseguir el mismo precio que un local. Prefieren no vender, que dejártelo al mismo precio que a un conciudadano suyo. Ten claro lo que cuesta lo que quieres comprar en tu país e intenta sacarlo por menos precio, pero como dije antes, por muy barato que compres, no te lo van a regalar, haz ofertas creíbles.
  • Comprando varios artículos siempre puedes negociar un precio mejor que comprando sólo uno. A veces vale la pena añadir algo a la lista de la compra, es la manera de conseguir buenísimas ofertas.
  • Aunque algo te guste mucho y quieras comprarlo a cualquier precio, no te hagas el muy interesado. Mira otros objetos, da vueltas por la tienda, vuelve al que querías… pero que no se note mucho que estás desesperado por comprarlo o no bajarán el precio. Ayuda mucho preguntar el precio de varias cosas antes de lo que verdaderamente quieres.
  • La amabilidad, el contacto físico (nunca entre mujer-hombre en países árabes) y las buenas palabras, siempre harán que el precio baje rápidamente. Tómate la compra como si quisieras hacerte amigo del tendero, halágale lo justo, haz bromas y regálale el oído, normalmente les gusta.
  • Si vais varios, no habléis de la operación en vuestro idioma (inglés y castellano suelen entenderlo todos). Hacerlo antes de entrar a comprar o en un momento que la persona no esté delante. O si lo hacéis, que sea para montaros un teatrillo de: “que caro es, ojalá tuviera más dinerito para poder comprarlo”, “qué jodidamente pobres somos, ojalá fuera más barato”…
  • Nunca regatees por algo que no estés dispuesto a comprar. Una cosa es que no lleguéis a un acuerdo y otra que andes mareando al personal haciéndole perder el tiempo. Y créeme, te ofrecerán muchas cosas que no quieres comprar.
  • Usar palabras o frases en su idioma ayuda y mucho. Por lo general, aunque sólo sean 3 o 4 palabras básicas, agradecen el esfuerzo y eso se refleja en el precio.
  • Si se ofenden y te maldicen en arameo, media vuelta y a otra cosa mariposa. Nunca sabes cuando les va a parecer mal una oferta que hagas o incluso no llegar a un acuerdo. Muchos vendedores cuando pasa esto cambian su actitud amigable y te insultan o te dicen cualquier bordería en su idioma o el tuyo. Tú pasa, tiene que resbalarte lo que te digan.
  • Su “oferta final”, que será anunciada a bombo y platillo, nunca es su oferta final, siempre se puede bajar un poco más. Pero cuando llega a este punto es que ya está bastante cerca del precio mínimo al que tiene pensado aceptar.
  • Muchas veces, cuando estás muy cerca del precio que quieres pero el vendedor no da el paso para bajar más, un truco que casi siempre funciona es poner cara de apesadumbrado, pequeña sonrisa, despedida e irse despacito. Tras unos pocos metros, ese vendedor irá a por ti y te dirá que sí al precio que querías (funciona un 75% de las veces). Eso sí, si te vas y él no viene, no vuelvas que vas a quedar fatal.
  • Lo que más desespera de todo esto, es esa sensación que te queda siempre de que podías haberlo comprado por menos. No le des vueltas a eso, aunque desespera no saber nunca el precio real de las cosas, es parte del juego; date por satisfecho si lo sacas por lo que tenías pensado pagar al inicio. Preguntar en varios sitios para hacerse una idea del precio de algo no siempre funciona, ya que casi todos los vendedores saben lo que suele pedir el otro y dan un precio inflado de inicio muy similar (más que comprobado: misma zona, mismos precios). En mi opinión, lo mejor es preguntar cuánto se suelen inflar los precios en tu hotel, o a tu guía (si lo tienes), o consultar en internet dependiendo del país en el que estés.

 

Así que ya sabéis, tomaros el regateo como un entretenimiento, un juego, que al fin y al cabo es lo que es. Yo quiero comprar algo, él quiere venderlo y vamos a buscar un precio justo para los dos. Así funciona el mundo en muchísimos países y si eres capaz de disfrutarlo, harás de las compras la mejor de las experiencias.

 

BRICONSEJO: como apunte final quiero daros un pequeño consejo. Siempre, siempre, siempre, tened en cuenta la cantidad de dinero que estáis tratando al cambio en vuestra moneda y la persona con la que estáis intentando regatear. Es decir, si al cambio, la cantidad es ridícula, no regateéis, lo cerráis en ese precio y listo; que la persona con la que estáis tratando es seguramente mil veces más pobre que vosotros y probablemente para vosotros no sea un gran esfuerzo económico. Esto os lo digo basándome en una experiencia personal que me ocurrió en la India, cuando negociando el precio de un rickshaw, me vi rateando, al cambio, 12 céntimos de euro a un conductor que vestía con ropas raídas y rotas. Cuando calculé lo que había estado regateando me sentí una auténtica mierda, así que tened siempre presente la cantidad que estáis manejando en vuestra moneda.

    2 Responses

  1. De los mejores recuerdos en mi ruta por China. Lo más importante, es ir con la actitud correcta y tomarlo como un juego. Hasta pellizcos en el culo me llevé en el mercado de la perla!!!! Incluso tuvimos que invitar a un helado a una vendedora para conseguir buen precio🤣. Muy buen post Javi! Un abrazo!

    1. Es que cuando le pillas el gusto es muy divertido. Pero ojo!! Los chinos son muy cabroncetes regateando y son los que más se pasan intentando quitarte el dinero (a mi me pedían 500€ por unas rayban de imitación, jajajajajajajaja, están locos); mucho mejor los árabes desde mi punto de vista.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *